Violencia digital: atacan a la gobernadora de Pando desde la página de Batalla Cultural

El portal desinformante ‘Batalla Cultural’ expone contenidos de acoso enfocado en su vida privada, rumores afectivos y la anulación de sus méritos como autoridad pública.

Por Adriana Olivera

Días atrás, Bolivia Verifica alertó que la página en Facebook “Batalla Cultural”  opera activamente como un difusor de contenidos desinformantes, utilizando capturas y publicaciones falsas atribuibles a la red social X. Más allá de la manipulación informativa, un monitoreo enfocado en sus publicaciones evidencia que la gobernadora del departamento de Pando, Gabriela de Paiva, se ha convertido en el blanco de una línea de violencia política en razón de género y acoso digital.

A través de narrativas difamatorias centradas en su vida privada, el portal busca restar legitimidad e institucionalidad a la primera mujer en asumir la dirección del Ejecutivo departamental pandino.

La narrativa del rumor para deslegitimar a la gobernadora

El 13 de agosto, Batalla Cultural inició una campaña directa contra Gabriela de Paiva publicando:

    Captura de pantalla

Esta primera publicación logró 45 compartidos y más de 85 comentarios, generando una conversación digital dividida entre la burla, la validación del discurso misógino y las comparaciones con la vida privada de exautoridades del Ejecutivo.

Lejos de corregir o retractarse, el 14 de agosto, la misma página insistió con un segundo contenido para consolidar la desinformación:

                                                                                                         Captura de pantalla 

El origen de este ataque se dio tras un acto oficial sobre el proyecto “Fronteras Seguras” en el municipio de Guayaramerín, Beni. Durante el evento, el presidente Rodrigo Paz cedió el uso de la palabra a De Paiva, quien se encontraba en la testera como invitada. En su intervención, la gobernadora demandó equidad en servicios básicos, energía y carreteras para la Amazonía: “Pando y Beni tienen todo para ser un polo de desarrollo. Representamos oportunidad”, sostuvo.

En contacto con la Gobernación de Pando, aclararon a Bolivia Verifica que la presencia de la autoridad en Beni obedecía a una agenda de trabajo en mesas técnicas y una inspección sobre el Proyecto de Transición Energética del Norte Amazónico Boliviano, y coincidieron en el lugar con autoridades nacionales y del país vecino. Lamentaron el acoso que existe ante la autoridad y señalaron que no es la primera vez que la atacan.

No obstante, la página analizada —que mantiene un sesgo de oposición al gobierno central y afinidad hacia el Movimiento Al Socialismo (MAS)— utilizó la coincidencia institucional para construir una narrativa de acoso basada en estereotipos machistas, reduciendo el trabajo de la máxima autoridad de Pando a un supuesto vínculo afectivo con el primer jefe de Estado.

La paradoja de Pando: un hito histórico marcado por el acoso digital

El ataque sistemático contra Gabriela de Paiva coincide con un hito electoral para la participación política de las mujeres en Bolivia. De acuerdo con el reporte del Observatorio de Género de la Coordinadora de la Mujer, De Paiva se convirtió en la primera mujer electa gobernadora de Pando, rompiendo casi dos décadas sin presencia femenina al frente de un gobierno departamental en el país.

Las cifras oficiales del Órgano Electoral Plurinacional (OEP) reflejan un panorama profundamente contradictorio para el departamento que lidera:

  • Subrepresentación en la asamblea departamental: Pese a contar con una gobernadora electa, la Asamblea Legislativa Departamental de Pando mantiene una amplia mayoría masculina: solo el 24% de los escaños (5 de 21) están ocupados por mujeres.

 

  • Barreras en el voto directo: El reporte del Observatorio de Género advierte que los espacios elegidos mediante voto directo territorial presentan las mayores barreras de acceso, alcanzando apenas un 31% a nivel nacional en asambleas provinciales.
  • Brechas en el poder local: A nivel municipal, aunque Pando se posiciona como el segundo departamento con mayor número de alcaldesas (20%), la media nacional revela que solo el 9,3% de los municipios del país son liderados por mujeres (31 de 335).

Este contexto evidencia que, cuando una mujer logra romper el monopolio masculino en cargos ejecutivos de alto nivel como la Gobernación de Pando, la resistencia patriarcal suele trasladarse al terreno digital mediante campañas de desprestigio dirigidas a socavar su liderazgo.

¿Son las primeras publicaciones contra Paiva?

El acoso contra la gobernadora no es un episodio aislado. El 5 de agosto, tras el Encuentro de Gobernadores realizado en Sucre, Batalla Cultural difundió una fotografía de Gabriela de Paiva, con la que amenazaron con “desenmascararla” tras su participación en las sesiones del vicepresidente, Edmand Lara.

En la publicación se leía:

“Ya que estamos hablando con la verdad, otra autoridad que pronto será desenmascarada es esta señorita, la gobernadora de Pando que se burla en plena sesión del vicepresidente.

A esta señora hay que enseñarle modales, al final no está por mérito sino por haber hecho “favores”, y sabemos de lo que estamos hablando”.

El uso de expresiones como “hacer favores” o la exigencia de “enseñarle modales” responde a una tipología recurrente de violencia simbólica y mediática tipificada en la Ley N° 243 contra el Acoso y Violencia Política hacia las Mujeres: despojar a la autoridad departamental de su capacidad técnica, formación y mérito político, sugiriendo que su acceso o permanencia en la Gobernación responde a concesiones de carácter sexual o afectivo.

Por este tipo de publicaciones, Tania Sánchez, directora ejecutiva de la Coordinadora de la Mujer, cuestionó este tipo de acciones que se hacen a través de las redes sociales, que generan desinformación ante la opinión pública para distraer a las audiencias ante la coyuntura que se vive en el país.

“El Órgano Electoral debería tomar medidas porque esta es una autoridad electa, la Ley N° 243 prevé este tipo de casos porque, además, es una página conocida y se puede ver cómo se plantea este tipo de información que distrae la atención. Está mellando la honra de estas autoridades. Creemos que la opinión pública no va a creer este tipo de contenidos, si hay que criticar la gestión de la gobernadora o del presidente, toda la ciudadanía tiene derecho a hacerlo, pero por lo que están haciendo, por la gestión, por el cargo que ocupan, no por temas personales y menos con este tipo de contenidos que más bien desinforman”, objetó.

En esa línea, Sánchez indicó que desde el Observatorio de Género de la Coordinadora de la Mujer se detectó que las candidatas que participaron en las elecciones subnacionales sufrieron varios tipos de violencia política.

De Paiva no es la única: la violencia digital como patrón contra las mujeres en política

El monitoreo al historial de Batalla Cultural demuestra que el ataque hacia De Paiva forma parte de una estrategia recurrente de violencia política digital:

Ataques a parlamentarias: La misma página empleó el calificativo de “amante” contra la diputada del Partido Demócrata Cristiano (PDC), Claudia Bilbao, para deslegitimar sus posturas o alianzas políticas, reduciéndola nuevamente a un objeto de influencia personal.

Asimismo, el portal ataca de forma constante a autoridades femeninas, tildándolas de “desconectadas” cuando emiten criterio sobre la gestión pública o cuestionando con sarcasmo la entrega de reconocimientos en el ejercicio de sus funciones.

Afectación al entorno familiar: En la campaña contra la gobernadora de Pando, la página expone a la esposa e hijas del presidente Rodrigo Paz utilizando a las familias para amplificar el daño moral y el morbo en redes sociales (1).

Según reportes del Observatorio de Paridad Democrática del TSE y el seguimiento de la Asociación de Concejalas y Alcaldesas de Bolivia (ACOBOL), entre 2021 y 2026, se han registrado cientos de denuncias de acoso y violencia política en el país. El caso de la gobernadora Gabriela de Paiva expone cómo las redes sociales se han transformado en un terreno impune donde el machismo busca disciplinar y desgastar el liderazgo de las pocas mujeres que logran llegar a la cima del poder ejecutivo departamental.