Engañoso: Los videos del río Coroico son reales, pero la actividad minera en la cuenca antecede al actual Gobierno.
La publicación atribuye el estado del río a una decisión reciente del Gobierno, pero no presenta pruebas que sustenten esa relación. Para la verificación se revisó la normativa, consultó a especialistas y contrastó el origen de los videos.

Una publicación difundida en Facebook afirma que el río Coroico luce turbio debido a la minería del oro, luego de que el gobierno del presidente Rodrigo Paz otorgara permisos a cooperativas mineras para explotar este recurso. Sin embargo, la información es engañosa. Si bien los videos son reales y corresponden a 2023 y 2026, la actividad minera en la cuenca del río Coroico antecede a la actual gestión gubernamental.
El video, difundido por la página Bolivia Viral, compara dos imágenes del río Coroico que identifica como correspondientes a 2025 y 2026. En la primera se observa el agua más clara y, en la segunda, una corriente turbia. El contenido está acompañado del siguiente mensaje:
“El río Coroico luce así gracias a la minería del oro, tras el permiso que dio el régimen de Rodrigo Paz a los mineros cooperativistas”.
La minería en la cuenca del río Coroico no comenzó durante la actual gestión
La publicación atribuye el estado del río a un “permiso” otorgado por el actual Gobierno, aunque no especifica de qué autorización se trata. Sin embargo, la actividad minera en la cuenca del río Coroico es anterior a la actual administración.
Una investigación del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA), La fiebre del oro transforma la cuenca del río Coroico, elaborada en colaboración con Cáritas Coroico, señala que históricamente la extracción de oro se concentró en municipios como Guanay y Teoponte. No obstante, durante la última década la actividad se expandió hacia otras zonas de la cuenca, entre ellas Caranavi y Coroico, impulsada principalmente por el incremento del precio internacional del oro y el crecimiento de las cooperativas mineras.
El estudio documenta impactos ambientales asociados a esta actividad, como la remoción de sedimentos, la alteración de cauces, la deforestación y el uso de mercurio. Asimismo, advierte que la expansión minera alcanzó territorios donde anteriormente predominaban actividades como la agricultura y el turismo. (Revisa aquí el informe completo)
El reglamento N° 069 no autoriza nuevas explotaciones mineras
La publicación sostiene que el estado del río es consecuencia de un permiso otorgado por el actual Gobierno. Sin embargo, la revisión de la legislación muestra que el proceso de adecuación de derechos mineros existe desde la aprobación de la Ley Nº 535 de Minería y Metalurgia, promulgada en 2014 por el entonces presidente Evo Morales.
Esa ley dispuso que los antiguos derechos mineros debían adecuarse al nuevo régimen de contratos administrativos y, en 2016, el Ministerio de Minería aprobó el primer reglamento para desarrollar ese procedimiento.
En abril de 2026, el Gobierno aprobó un nuevo reglamento mediante la Resolución Ministerial Nº 069/2026, que reemplazó al de 2016. En sus considerandos, la resolución señala que la decisión se sustentó en informes de la Autoridad Jurisdiccional Administrativa Minera (AJAM), los cuales advertían que, tras más de ocho años de vigencia del reglamento anterior, el proceso de adecuación seguía inconcluso: permanecían pendientes 1.166 derechos mineros, además de numerosos trámites observados sin subsanar.
La aprobación de la Resolución Ministerial Nº 069/2026 generó críticas de organizaciones ambientales, que cuestionaron la exclusión de algunos requisitos ambientales para el proceso de adecuación de derechos mineros.
Frente a esas observaciones, la Autoridad Jurisdiccional Administrativa Minera (AJAM) emitió un comunicado en el que sostuvo que el Reglamento de Adecuación de Derechos Mineros Simplificado fue emitido en el marco de la Ley de Minería y que “facilita la adecuación de derechos mineros bajo los lineamientos de la Ley Nº 535, pero no sustituye los requisitos legales ni las obligaciones ambientales vigentes“.
En consecuencia, la Resolución Ministerial Nº 069/2026 modificó el procedimiento de adecuación de derechos mineros preexistentes, pero no creó un nuevo régimen para autorizar nuevas explotaciones mineras, como sugiere la publicación viral.
Las causas de un río turbio
Especialistas consultados por Bolivia Verifica señalaron que la actividad minera aluvial puede incrementar la turbidez del agua al remover arena, lodo y otros sedimentos durante la extracción de oro. Sin embargo, aclararon que no es la única causa por la que un río puede presentar un aspecto marrón o turbio.
Roger Carvajal, investigador de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), explicó que el color del agua suele estar asociado a la presencia de sedimentos suspendidos, los cuales pueden ser removidos por la actividad minera, pero también ser arrastrados por lluvias intensas, deslizamientos o el aumento del caudal del río, según la época del año.
Por su parte, Héctor Córdoba, investigador de la Fundación Jubileo, señaló que la intensidad de la turbidez también depende del caudal del río, la época del año y la cantidad de operaciones mineras que se desarrollan en la zona. Explicó que las dragas utilizadas en la minería aluvial remueven sedimentos del fondo del río, aunque aclaró que fotografías o videos no permiten establecer la causa específica de la turbidez ni desde cuándo ocurre ese proceso.
Ambos especialistas coincidieron en que la apariencia del agua, por sí sola, no permite establecer conclusiones sobre las causas de la turbidez. En ese sentido, Carvajal añadió que el color del agua tampoco permite determinar la existencia de contaminantes químicos, ya que la presencia de sustancias como el mercurio solo puede confirmarse mediante análisis especializados.
Testimonios de actores locales
Bolivia Verifica consultó a un periodista y a un operador turístico de la zona para obtener contexto sobre la actividad minera en la cuenca del río Coroico y verificar la autenticidad de los videos difundidos en la publicación viral.
Fernando Sairi, periodista de Radio Canela de Coroico, explicó que las operaciones de minería aurífera a cielo abierto remueven y lavan grandes cantidades de tierra y sedimentos que terminan incorporándose al río. No obstante, aclaró que este fenómeno no puede atribuirse a una sola cooperativa o empresa minera, sino a distintas operaciones distribuidas a lo largo de la cuenca, entre ellas las ubicadas en sectores cercanos a Nigrillani. Asimismo, señaló que la actividad minera en la región tiene una larga trayectoria.
Por su parte, Alfredo Candia, director de la empresa de turismo de aventura All Tours, confirmó que los dos videos utilizados en la publicación viral son registros originales de su empresa, grabados durante recorridos de rafting en el río Coroico, en el tramo comprendido entre Choro y Puerto León. Precisó que el primero fue grabado en junio de 2023 y el segundo el 19 de julio de 2026 (ver aquí y aquí).
Candia señaló que, durante la temporada seca, el río suele presentar aguas transparentes o de color verde esmeralda y que, cuando ocurren lluvias intensas, la turbiedad normalmente desaparece en pocos días. Sin embargo, indicó que desde hace aproximadamente un mes observa una turbiedad persistente en ese sector, la cual atribuye a la actividad minera que se desarrolla cerca de los sectores de Padilla y Nigrillani.
Conclusión
La publicación que circula en redes sociales es engañosa porque atribuye el color turbio del río Coroico a un permiso otorgado recientemente por el actual Gobierno, sin aportar evidencia que demuestre esa relación.
La revisión realizada por Bolivia Verifica muestra que la actividad minera aurífera en la cuenca del río Coroico antecede a la actual gestión gubernamental y que la normativa aprobada este año no autorizó nuevas explotaciones de oro, sino que modificó un procedimiento de adecuación de derechos mineros establecido por la Ley Minera de 2014.
Asimismo, especialistas consultados por Bolivia Verifica explicaron que la minería aluvial puede incrementar la turbidez del agua al remover sedimentos. En tanto, el color del río, por sí solo, no permite determinar la causa específica de esa apariencia ni establecer la existencia de contaminantes químicos.