Tekove Katu: una respuesta a la falta de personal de salud en comunidades indígenas y rurales
Mientras Bolivia aún enfrenta profundas desigualdades en el acceso a la salud, la Escuela Técnica de Salud Tekove Katu lleva más de cuatro décadas formando jóvenes indígenas para atender a sus propias comunidades.

El país registró en 2022 49.196 trabajadores sanitarios contratados, de los que el 73% está solo en el eje troncal: La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, según datos de una investigación de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Este dato releva que el país mantiene fuertes desigualdades territoriales en cuanto a personal de salud.
Según el documento “Panorama del mercado laboral de la salud en nueve países de América del Sur”, Bolivia registró mejoras entre 2016 y 2022. los médicos pasaron de 7,5 a 15,5 y el personal de enfermería aumentó de 3,7 a 10,2 (ambas tasas por cada 10.000 habitantes). Aun así, la cifra total sigue lejos del estándar de la OPS/OMS (aquí), que fija el umbral mínimo en 44,5 trabajadores por cada 10.000 habitantes para asegurar una atención óptima.
En ese contexto, desde el Chaco boliviano, una experiencia educativa intenta responder a este problema concentrándose en las áreas rurales e indígenas, que suelen ser las más alejadas. Se trata de la Escuela Técnica de Salud Tekove Katu, una institución que desde hace cuatro décadas forma personal sanitario indígena capacitado para regresar a sus propios territorios, fortaleciendo la atención médica en comunidades históricamente excluidas.
Hasta la fecha, esta escuela ha graduado a 1.082 profesionales indígenas, muchos de los cuales son reconocidos actualmente como referentes de salud en distintas regiones del país. Además, la efectividad de su modelo se refleja en que alrededor del 70% de sus egresados continúa trabajando en sus zonas de origen.
Una escuela creada para responder a la realidad de los pueblos indígenas
La Escuela Técnica de Salud Tekove Katu, expresión guaraní que significa “vida plena” o “vida saludable”, nació en 1982 en el Gobierno Autónomo Indígena Guaraní Kereimba Iyambae, en Santa Cruz, impulsada por el padre Tarcisio Ciabatti junto a voluntarios bolivianos e italianos.
Su creación respondió a una necesidad concreta: en muchas comunidades indígenas del Chaco no existía personal sanitario permanente y la atención médica era limitada o inexistente. La escuela comenzó formando jóvenes enfermeros para garantizar que las vacunas y la atención básica pudieran llegar a comunidades alejadas del territorio chaqueño.
“La escuela busca formar un profesional equivalente a un médico nativo o chamán moderno”, explicó Aurelio Méndez, responsable de la carrera de Salud Ambiental, quien afirmó que no se trata de reemplazar la medicina tradicional, sino de complementarla con conocimientos científicos.
Ese modelo educativo dio origen al concepto del “ipaye moderno”, un profesional que combina conocimientos de medicina científica con saberes tradicionales indígenas.
Formación intercultural para fortalecer la atención comunitaria
Uno de los problemas que Tekove Katu busca enfrentar desde sus inicios es la dificultad de contar con personal sanitario que permaneciera en las comunidades indígenas y rurales. Según Méndez, durante muchos años los médicos destinados a estas regiones provenían de las ciudades, no hablaban los idiomas locales y permanecían poco tiempo en las zonas, lo que generaba desconfianza entre la población.
“Los médicos no podían quedarse en las comunidades y terminaban abandonando esos destinos. Por eso se necesitaba un profesional preparado específicamente para nuestra realidad”, señaló.
Frente a ello, la escuela apostó por formar jóvenes indígenas de las propias comunidades, capaces de comunicarse en idiomas originarios y comprender las prácticas culturales relacionadas con la salud.

Estudiantes en clases/Foto: Captura de video OPS/OMS
“El hecho de que a una abuelita se le hable en su idioma hace que entre en confianza. Eso transforma la atención en un proceso más cercano y familiar”, explicó Aurelio Méndez.
El responsable de la carrera y docente recordó el caso del enfermero Pedro Eguez, uno de los primeros egresados de Tekove Katu y actualmente trabajador del hospital de San Antonio del Parapetí, en Charagua Sur.
“Por más médico especialista que haya, la gente acude más a él porque tiene experiencia, habla el idioma y conoce la realidad de la comunidad”, relató.
Según lo que pudo notar en estos años, este modelo permitió reducir la desconfianza histórica hacia el sistema convencional de salud y mejorar la cobertura en campañas de prevención, vacunación y atención primaria.

Atención en Puesto de Salud en territorio indígena/Foto: Convenio de Salud
Los estudiantes son seleccionados por sus propias comunidades
El proceso de admisión también busca fortalecer el vínculo comunitario. La convocatoria se realiza a través de organizaciones indígenas y territoriales afiliadas a la CIDOB, que distribuyen la información a las regionales y comunidades.
Los postulantes deben ser bachilleres, mayores de 18 años y pertenecer a una comunidad indígena. Además, deben contar con cartas de aval emitidas por sus comunidades y organizaciones territoriales.
“Pedimos que el estudiante sea respaldado por su comunidad y que exista un compromiso de servicio”, detalló Mendez.

Educación en salud para comunarios realizados por profesionales egresado del Tekove Katu/Foto: Convenio de Salud
La intención es que los jóvenes formados puedan posteriormente retornar a sus territorios para fortalecer los servicios de salud locales.
Méndez afirmó que la formación inicialmente estuvo enfocada en el pueblo guaraní, pero posteriormente se amplió a otros pueblos indígenas y comunidades campesinas. Actualmente, la escuela recibió estudiantes provenientes de distintos pueblos indígenas y comunidades rurales de Bolivia y otros países de la región.
Entre ellos se encuentran jóvenes guaraníes de los tres departamentos que conforman el Chaco boliviano, además de estudiantes quechuas, aymaras, mojeños, chiquitanos, cavineños, araonas, tacanas, mosetenes, chimanes entre otros. La institución también formó a jóvenes provenientes de Paraguay y Argentina, especialmente de comunidades indígenas vinculadas al Gran Chaco sudamericano.

Estudiantes con trajes originarios de la zona/Foto: Convenio de Salud
Un internado que alberga a 150 estudiantes indígenas en 3 carreras
Actualmente, Tekove Katu alberga alrededor de 150 estudiantes provenientes de distintas regiones indígenas y rurales del país. La institución funciona bajo modalidad de internado y cubre alimentación y hospedaje durante el proceso de formación.
La escuela ofrece tres carreras técnicas: Enfermería, Nutrición y Salud Ambiental. Históricamente, el sistema educativo estuvo estructurado en cuatro años: un año de nivelación académica, dos años técnicos y un año enfocado en educación sanitaria y trabajo comunitario.

Estudiantes de enfermería/Foto: Convenio de Salud
Sin embargo, desde 2026 la institución tuvo que adecuarse al modelo oficial del sistema nacional, reduciendo la formación a dos años para alinearse a las normativas estatales.
Pese a ello, Méndez considera que una de las principales fortalezas del modelo continúa siendo la práctica constante en terreno y el enfoque comunitario de la enseñanza.
Profesionales preparados para trabajar dentro y fuera de sus comunidades
Aunque el objetivo inicial era fortalecer la atención en comunidades indígenas, los egresados de Tekove Katu también están capacitados para trabajar en hospitales, clínicas y centros de salud urbanos de cualquier región del país.
Según datos de la escuela, aproximadamente el 80% del personal de salud que actualmente trabaja en establecimientos de primer y segundo nivel del Chaco boliviano egresó de su institución.
En el caso de Enfermería, alrededor del 90% de los egresados se encuentra trabajando, mientras que en Nutrición y Salud Ambiental el acceso laboral continúa siendo más limitado debido a la falta de ítems y espacios dentro del sistema público de salud.
Una escuela sostenida entre cooperación, Iglesia y apoyo indígena
Durante gran parte de su historia, Tekove Katu funcionó principalmente con apoyo de cooperación internacional y de la Iglesia Católica, especialmente mediante la Conferencia Episcopal Italiana.
Actualmente, la escuela cuenta con solo tres ítems financiados por el Estado y continúa sosteniéndose mediante el Convenio de Salud (obra social de la Iglesia católica), apoyo de gobiernos indígenas autónomos como Kereimba Iyambae y Charagua Iyambae, además de cooperación internacional.
Según Méndez, uno de los principales desafíos actuales es garantizar la sostenibilidad económica de la institución y mantener el modelo educativo intercultural frente a las nuevas exigencias administrativas del sistema nacional.
“Queremos que estos profesionales no sean solamente ejecutores del sistema, sino protagonistas del desarrollo de sus comunidades”, sostuvo.
Un modelo reconocido internacionalmente
El modelo educativo de Tekove Katu fue reconocido por la OPS en 2009 como una “escuela modelo” por su enfoque innovador en formación de personal sanitario indígena.
Una respuesta comunitaria frente a las brechas en salud
Aunque Bolivia incrementó la cantidad de profesionales sanitarios durante la última década, los desafíos continúan centrados en la distribución territorial, el acceso rural y la permanencia del personal en comunidades alejadas.
Frente a ese escenario, Tekove Katu intenta responder desde una lógica distinta: formar profesionales indígenas capaces de ejercer la salud desde una mirada culturalmente cercana a las comunidades y de esa manera aumentar el acceso a la salud en zonas distantes.
