No es verdad que seis informes de instituciones extranjeras demuestran que no hubo fraude en Bolivia, como señaló Del Castillo – Bolivia Verifica
No es verdad que seis informes de instituciones extranjeras demuestran que no hubo fraude en Bolivia, como señaló Del Castillo

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DiscursoEngañoso

No es verdad que seis informes de instituciones extranjeras demuestran que no hubo fraude en Bolivia, como señaló Del Castillo

El ministro incluyó en su listado a medios de comunicación que sólo hicieron réplicas de documentos ya contabilizados en su listado.

Jesús Vargas Villena

El ministro de Gobierno Eduardo del Castillo del Carpio, en su presentación ante la Asamblea Legislativa Plurinacional durante el acto de interpelación realizado el pasado 8 de junio, aseguró que existen seis informes de instituciones extranjeras que demuestran que “no hubo fraude” en las Elecciones Generales de 2019.

Para constatarlos solicitamos al Ministerio de Gobierno nos pueda precisar a qué instituciones corresponden los informes mencionados en la sesión. Desde esta instancia, nos enviaron la presentación donde se encuentran los nombres de las seis instituciones referidas.

La presentación del Ministerio de Gobierno señala seis organismos internacionales que presentaron informes de que no existió un fraude electoral en 2019.

Las instituciones mencionadas son: MIT, The New York Times, The Washington Post, Celag, Fundación Carolina y CEPR.

Al hacer nuestra indagación, constatamos que una de las instituciones mencionadas es el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), que en realidad no emitió ningún informe sobre el proceso electoral boliviano.

También encontramos que tres de las instituciones mencionadas son medios de comunicación: The New York Times, The Washington Post y The Guardian. 

Una de ellas (The Washington Post) sólo replicó uno de los informes ya contabilizado por Del Castillo. Es decir, sólo fue una réplica de prensa a una investigación del Centro de Investigaciones Económicas y Políticas (CEPR), por tanto, no se puede contabilizar como un nuevo informe efectuado por ese medio de comunicación.

The New York Times, por su parte, hizo un reportaje citando una investigación independiente, cuyos resultados, según aclara el propio artículo, aún no han sido revisados por pares, tampoco confirma o niega el fraude electoral, pero sí cuestiona el procedimiento efectuado por la Organización de Estados Americanos (OEA) para emitir sus conclusiones sobre el proceso electoral boliviano.

The Guardian publica un artículo de opinión del codirector del CEPR, Mark Weisbrot, que cita al reportaje del The New York Times (antes mencionado) y al informe del CEPR.

En nuestra verificación constatamos que en realidad son cuatro los informes emitidos por tres instituciones. Lo demás es réplica mediática. A ello se suma, como ya fue señalado al inicio, que una de las instituciones mencionadas por el ministro negó públicamente haber elaborado algún informe.

Por tanto, no es verdad que son seis las organizaciones internacionales que emitieron informes sobre las elecciones generales de 2019 poniendo en duda la versión del fraude.

Bolivia Verifica intentó comunicarse con el responsable de comunicación del Ministerio de Gobierno para que nos pueda dar su contraparte de nuestros hallazgos, pero no obtuvimos respuesta.

A continuación, te mostramos lo que encontramos tras indagar cada informe presentado por el ministro.

 

Engañoso: “Seis informes de instituciones extranjeras demuestran que no hubo fraude, pero ustedes no pueden comprobar y les encanta mentir al pueblo boliviano, se convierten en cómplices”.

El primer informe que menciona el ministro es del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag). Efectivamente, un análisis de este organismo cuestiona el informe preliminar de la Organización de Estados Americanos (OEA).

“Los hallazgos del análisis nos permiten afirmar que el informe preliminar de la OEA no aporta prueba alguna que pudiera resultar definitiva para demostrar el supuesto fraude al que aludió el secretario general, Luis Almagro, en la sesión del Consejo Permanente celebrada el 12 de noviembre”, indica el documento publicado en noviembre de 2019.

Este análisis toma en cuenta los resultados de una investigación del Centro de Investigaciones Económicas y Políticas (CEPR por sus siglas en inglés).

El Celag es una institución dedicada a la investigación, estudio y análisis de los fenómenos políticos, económicos y sociales de América Latina.

 

El segundo informe mencionado es del Massachusetts Institute of Technology (MIT), donde supuestamente se asegura que no hubo fraude en la elección presidencial de Bolivia de 2019 y que Evo Morales ganó la elección.

Sin embargo, el mismo Massachusetts Institute of Technology aclaró que no realizó el estudio donde se afirma que en las pasadas elecciones presidenciales de 2019 “no hubo fraude”.

El MIT mediante una carta enviada el 4 de marzo de 2020 a la Embajada de Bolivia en Estados Unidos aclaró que este trabajo fue realizado por el Centro de Investigaciones Económicas y Políticas (CEPR). “Tanto el CEPR, el editor de ese estudio, como los propios investigadores han dicho que el análisis y la interpretación de los hallazgos en su informe expresan los puntos de vista únicos de los autores”, dice la aclaratoria.

Es decir, los autores de ese informe (Jack Williams y John Curiel) que fue publicado en febrero de 2020 por el Washington Post, son investigadores del Laboratorio de Elecciones del MIT, pero el estudio no fue parte de su trabajo para esta institución.

El Massachusetts Institute of Technology indica que su investigación se centra únicamente en las elecciones estadounidenses.

Carta del Massachusetts Institute of Technology donde aclara que no efectuó ningún informe referente al proceso electoral boliviano en 2019.

Este tema ya fue desmentido por nuestros colegas verificadores de AP.

 

El tercer informe es un artículo publicado en septiembre de 2020 por el periódico The Guardian y replicado por CEPR, que titula “Lo que la OEA le hizo a Bolivia”.

En realidad, este es un artículo de opinión del codirector del CEPR, Mark Weisbrot, cuyas conclusiones se basan en un estudio de investigadores independientes que fue revelado en junio de 2020 por The New York Times, el cual citamos más adelante.

En este mismo artículo cita otro estudio realizado en junio de 2020 por la CEPR: “Observando a los observadores: la OEA y las elecciones bolivianas de 2019”.

“Los autores de la auditoría de la OEA tergiversaron datos y evidencia en un aparente intento de sustentar sus declaraciones anteriores”, indica el extenso estudio.

 

El cuarto informe es de la Fundación Carolina, cuyas conclusiones refieren que la credibilidad de la actuación de la OEA en las elecciones de Bolivia se vio “comprometida” por la combinación de “varios factores”.

La Fundación Carolina (FC) se creó por acuerdo del Consejo de Ministros el 22 de septiembre del año 2000, con el fin de fomentar las relaciones culturales, la cooperación en materia educativa, científica entre España y los países de la Comunidad Iberoamericana de Naciones, según indica su presentación.

 

El quinto informe mencionado es del periódico estadounidense The New York Times, que publicó en junio de 2020 un artículo que titula “Una elección amarga. Acusaciones de fraude. Y, ahora, una reconsideración”.

Este artículo muestra los resultados de un estudio de investigadores independientes, que utiliza datos obtenidos por The New York Times de las autoridades electorales de Bolivia, donde revela que el análisis de la OEA era “deficiente”.

“Los investigadores descubrieron que la conclusión de que los votos a favor de –Evo- Morales aumentaron inexplicablemente una vez que el conteo se reanudó, estuvo basada en datos incorrectos y técnicas estadísticas inapropiadas”, dice el artículo.

Este estudio revela errores estadísticos en el informe de la OEA, pero no confirma si hubo o no fraude, como aclaran los propios autores de la investigación.

“Ciertamente, los autores dicen que su trabajo se enfoca solo en el análisis estadístico de la OEA sobre los resultados de la votación, y no prueba que la elección haya sido libre y justa. De hecho, se documentaron muchos problemas con la votación”, aclara el artículo.

Incluso, el reportaje de The New York Times aclara que esta investigación revelada aún debe ser contrastada. “Su estudio es un documento de trabajo que aún no ha sido sometido a una revisión de pares”, indica.

 

El sexto informe mencionado es del periódico estadounidense The Washington Post, cuyo artículo publicado en febrero de 2020 titula “Bolivia descartó sus elecciones de octubre como fraudulentas. Nuestra investigación no encontró ninguna razón para sospechar un fraude”.

Este trabajo fue realizado por John Curiel y Jack R. Williams, ambos forman parte del personal del Laboratorio de Ciencias y Datos Electorales del MIT.

The Washington Post aclara que los autores de este artículo fueron “contratados” por el Centro de Investigaciones Económicas y Políticas (CEPR) “para verificar los resultados numéricos y estadísticos del estudio de CEPR de noviembre de 2019 sobre las elecciones bolivianas”.

Este trabajo concluye que “el análisis estadístico y las conclusiones de la OEA parecerían profundamente defectuosos”.

 

En síntesis, la exposición del ministro de Gobierno es engañosa, pues en realidad no se tienen seis informes de instituciones internacionales que develen que no hubo fraude electoral en Bolivia el 2019.

Entonces, las instituciones extranjeras que aseveran irregularidades en el informe de la OEA sobre el supuesto fraude en Bolivia el 2019 son tres y no seis como menciona el ministro: Celag, Fundación Carolina y CEPR.

En la presentación del Ministerio de Gobierno se señala instituciones como Massachusetts Institute of Technology que en realidad no se pronunciaron sobre el proceso electoral boliviano de 2019.

La presentación del ministro de Gobierno fue realizada en la sesión de interpelación en la Asamblea Legislativa, efectuada a pedido de las bancadas de oposición para que explique su participación en la aprehensión de la expresidenta Jeanine Áñez Chávez en Trinidad, Beni, ocurrida en marzo de este año.

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