El Observatorio de Bolivia Verifica analizó más de 1.300 incidentes durante las elecciones presidenciales de 2025 y subnacionales de 2026. Los picos más altos de la guerra sucia se concentraron en las jornadas de votación, evidenciando una estrategia clara orientada a confundir al electorado y deslegitimar los resultados oficiales.
La clonación de voz y la alteración de videos (deepfakes) se consolidaron como las armas favoritas para engañar a los votantes. Esta tecnología fue utilizada estratégicamente para inventar respaldos de actores internacionales, fabricar audios racistas y manipular imágenes de las candidaturas rivales.
El comportamiento de los creadores de bulos se adaptó al tipo de elección. En las presidenciales, TikTok concentró el 82% de las desinformaciones aprovechando su algoritmo de rápida viralización. En contraste, para los comicios subnacionales, Facebook retomó el liderazgo con el 55% gracias a la difusión en grupos locales.
Los datos revelan un patrón recurrente en la estrategia desinformativa: atacar al candidato que ocupa el segundo lugar en la intención de voto para mermar su respaldo. Esta táctica se aplicó sistemáticamente contra Quiroga en la primera vuelta, Paz en el balotaje y Velasco en las subnacionales de Santa Cruz.
Bolivia Verifica desmintió un total de 86 encuestas falsas en los últimos procesos electorales. Estas publicaciones, en su mayoría inventadas desde cero, suplantaron los logotipos de encuestadoras, universidades y medios de comunicación para crear falsas percepciones de victoria en redes sociales y grupos de WhatsApp.
Un análisis a cientos de contenidos permitió identificar a las principales páginas difusoras de falsedades. Estos perfiles operaron compartiendo encuestas apócrifas, promoviendo el acoso contra candidatos y suplantando la identidad gráfica de medios de comunicación formales para dotar de aparente legitimidad a sus engaños.
El análisis de 49 discursos públicos evidenció que la guerra sucia no solo proviene de redes anónimas. Radio Kawsachun Coca amplificó múltiples contenidos falsos en la primera vuelta, mientras que el vicepresidente Edmand Lara acumuló una serie de declaraciones falsas o engañosas durante el debate previo al balotaje.