Votos blancos y nulos: ¿Qué representan y por qué se cree que benefician al más votado? – Bolivia Verifica
Votos blancos y nulos: ¿Qué representan y por qué se cree que benefician al más votado?

Bolivia Verifica

Somos un medio digital sin fines de lucro ni tendencia política que se dedica a la verificación de noticias falsas (fake news) y del discurso público para luchar contra la desinformación y mejorar la participación democrática.

Explicador

Votos blancos y nulos: ¿Qué representan y por qué se cree que benefician al más votado?

Compártelo por:

La muy difundida creencia de que los votos blancos o nulos suben el porcentaje del primer candidato en carrera no es precisa pero hay un origen para la confusión. Te lo contamos

Muchos electores no saben realmente qué pasa con los votos blancos y los nulos. Hay incluso quienes creen que votar de esa manera beneficia indirectamente al primer candidato con apoyo en urnas. Desde Bolivia Verifica recurriendo a la Ley Electoral, a un experto en materia y a un ejemplo sencillo, te lo explicamos a detalle.

Votos válidos, votos blancos, votos nulos

Según el artículo 161 de la Ley 026 de Régimen Electoral un elector puede emitir tres tipos de votos:

  • Voto válido

Es aquel que se realiza por una candidatura elegida. Por ejemplo, “voto emitido por el Partido Rojo”.

El voto se plasma en la franja destinada para ese fin, marcando la papeleta con un signo, marca o señal visible e inequívoca en la casilla correspondiente.

  • Voto blanco

Es el que se realiza dejando sin marcar las opciones establecidas en la papeleta de sufragio.

  • Voto nulo

Se realiza a través de marcas, signos o expresiones realizadas fuera de la casilla correspondiente. Otra alternativa es que la papeleta esté rota, incompleta o con alteraciones en su impresión. Una última opción es que se emita dos o más votos para el mismo nivel de representación. Por ejemplo, si se vota por presidente para el Partido Rojo y a la vez también se vota por el Partido Morado.

Luego del cierre de la mesa de sufragio, los jurados de mesa inician el conteo de votos. El procedimiento se inicia con el desdoblamiento de las papeletas una a una mientras se lee en voz alta el nombre de la organización política o alianza a la que corresponde el voto. En una pizarra se va contabilizando el total de la participación. Si el voto fue nulo o blanco, del mismo modo, se indica esto a los presentes y se procede a anotarlo en la pizarra.

La suma de los votos válidos (es decir, por alguna alianza política), los votos blancos y los nulos hacen el total de votos emitidos. Este dato sirve como estadística para medir la asistencia a urnas, no obstante, son separados para definir el respaldo porcentual que tuvieron los candidatos. ¿Qué pasa entonces con los nulos y los blancos? Son dejados de lado.

Por tanto, para fines prácticos, votar nulo o en blanco no constituye una diferencia puesto que ambos son dejados de lado luego de considerarlos únicamente como votos emitidos. ¿Por qué entonces alguien votaría en blanco en vez de nulo o viceversa? Para el politólogo especialista en estudios electorales, Julio Ascarrunz, la diferencia podría estar en la carga simbólica de qué significa para el elector uno u otro voto.

“Por lo general el voto blanco está asociado a un descontento con las opciones en la papeleta mientras que el voto nulo, suele ser interpretado como un descontento con el sistema político y electoral en general”, señala Ascarrunz.

“Los votos blancos se van al primero”, ese mito arraigado

¿Por qué si los votos blancos y nulos no sirven más que para estadística, algunos electores creen que se va en beneficio de un partido? “En rigor no es cierto pero tampoco está del todo equivocado”, señala Ascarrunz. Lo que sucede es que al apartar los votos nulos y blancos, el porcentaje de apoyo a las candidaturas se distribuye sólo entre votos válidos y no entre votos emitidos. ¿Confuso? Veámoslo con un ejemplo.

El día de la votación asisten 1000 personas a urnas en una mesa. Todos entran y emiten su voto con normalidad. Al cierre de la jornada, se empieza el recuento de votos y se concluye que fueron:

  • 450 votos para el Partido Rojo
  • 340 Votos para el Partido Morado
  • 120 Votos para el Partido Amarillo
  • 45 Votos blancos
  • 45 Votos nulos

El total de votos emitidos fue 1000

Esto haría pensar que el Partido Rojo (450 votos) obtuvo el 45% de apoyo, el Partido Morado (340 votos) obtuvo el 34%, el Partido Amarillo (120 votos) el 12%, los votos blancos (45 votos) serían el 4,5% y así sucesivamente… porque se toma el total de votos emitidos como el cálculo del 100 por ciento. Sin embargo, no es de esta manera que se contabiliza. Ya que, para fines concretos, los votos blancos y nulos no permiten escoger autoridades, por tanto, se los desestima.

Restando entonces los 45 votos blancos y los 45 votos nulos del ejemplo, tenemos un total de 910 votos válidos. Éste es nuestro 100% de resultado de votos contables para elegir autoridades. Si se calcula sobre esta cifra, el Partido Rojo (450 votos) obtiene entonces 49.45%, y ya no 45%; el Partido Morado (340 votos) obtiene 37.3%, es decir 3,3% adicional y el Partido Amarillo (120 votos) 13,1%, que es 1% más.

Conclusión, los votos nulos y blancos, no entran a los votos válidos, sólo son considerados en la estadística de votos emitidos. El total de blancos y nulos resta al total de votos contables para elegir autoridades, por tanto, hace subir el porcentaje de las candidaturas en general, no al primero como se cree popularmente.