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La historia detrás del Año Nuevo Andino Amazónico y del Chaco

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La historia detrás del Año Nuevo Andino Amazónico y del Chaco

En el año 2005 fue declarado mediante ley como Patrimonio Intangible, Histórico y Cultural de Bolivia, el 2009 se lo declaró feriado inamovible con suspensión de actividades públicas y privadas en todo el territorio del Estado Plurinacional de Bolivia

Imagen referencial, fuente: Cultura Latina.

El 21 de junio de cada año se celebra en Bolivia el Año Nuevo Andino Amazónico y del Chaco. En esta gestión se celebrará el 5.529 Año Nuevo que congrega a cientos de personas en todo el país. En esta nota te explicamos cuándo se creó esta festividad, por qué se lleva a cabo, por qué se dice que tiene más de cinco mil años y qué es lo que representa. 

Cada año cientos de personas visitan distintos lugares turísticos del país para dar la bienvenida al nuevo año aymara. El historiador y docente universitario, Juan Carlos Ochoa, indicó a Bolivia Verifica que en el país existen más de 300 lugares sagrados para festejar el Año Nuevo Andino Amazónico.

La siguiente lista proporcionada por Ochoa muestra los departamentos que se suman a esta festividad y algunos de los lugares donde desarrollan sus actividades:

  • En La Paz se lleva a cabo en las ruinas de Tiwanaku, en Copacabana, en Caracollo, en Jesús de Machaca, en El Alto 
  • Para Santa Cruz el lugar ideal suele ser el Fuerte de Samaipata 
  • Cochabamba desarrolla la festividad en el Inka Llajta
  • La gente de Oruro se reúne en el cerro Koricancha y en Pampa Aullagas
  • En Potosí la cita es en Salar de Uyuni
  • Chuquisaca congrega a sus pobladores en San Lucas
  • Los benianos se reúnen en Loma Santa de Moxos, en la Roca Sagrada de los Chimanes y en San Borja
  • En Pando la celebración es en Portachuelo y en San Miguel
  • La chura Tarija también se suma a los festejos reuniendo a sus habitantes en el cerro Tajzara, en Caraparí y en Villa Montes

La celebración

En cada celebración participan autoridades municipales, departamentales y nacionales, ellos acompañan los eventos centrales y junto a los pobladores de cada región dan la bienvenida al nuevo año.

Ochoa explica que la gente se reúne en los lugares sagrados en horas de la madrugada y espera a que amanezca para recibir los primeros rayos del sol. “La gente levanta las manos para recibir la energía del sol y para hacer un cambio espiritual, ahí también se da el solsticio, esto significa el comienzo del invierno, el nuevo ciclo agrícola y el retorno del sol”, expresó Ochoa.

Esta actividad está acompañada de música autóctona, baile, rituales sagrados y ofrendas a la Pachamama (Madre Tierra)

Año Nuevo Aymara en la Isla Del Sol 2019, fotografía proporcionada a Bolivia Verifica por Juan Carlos Ochoa.

El exviceministro de Descolonización, Cancio Mamani, explicó a Bolivia Verifica que el 21 de junio es una jornada para reflexionar sobre la vida, para volver a nacer, dejando a un lado el individualismo y compartir con los demás. “El sol nos va a cargar de nuevas energías para recibir el Año Nuevo Aymara, hay que celebrar y estar en equilibrio con la Pachamama, pensar en lo que hicimos y planificar cosas a futuro. Es un reencuentro con nosotros mismos, con nuestra cultura, con nuestras raíces, con nuestra gastronomía”, indicó.

La exautoridad también señaló que esta actividad revaloriza las culturas milenarias, a los pueblos originarios, sus culturas y sus saberes.

Breve historia sobre el Año Nuevo Aymara

El sociólogo Favio Mayta Chipana, relata en una publicación del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA)  que la celebración del Año Nuevo Aymara, tal cual la conocemos, tiene su emergencia en los años 70 del siglo XX, coincidiendo con el surgimiento del pensamiento indianista y luego katarista principalmente en la región del Altiplano. Mayta apunta a que son los estudiantes aymaras de La Paz, provenientes de zonas rurales, quienes interpelan las políticas estatales de homogeneización, exclusiones y principalmente de discriminación por su condición indígena. Este proceso conlleva a la recuperación de varias prácticas, símbolos, hitos históricos y líderes como parte de su identidad. Allí se incluye la recuperación de la celebración del Año Nuevo Aymara.

“Estos jóvenes a través de asumirse cultural y políticamente como indios aymaras interpelan las políticas estatales de homogeneización, exclusiones y principalmente de discriminación por su condición indígena. En 1969 crearon el Centro de Promoción y Coordinación Campesina (Mink’a) para organizar y difundir sus ideas en las áreas rurales. En 1971 crearon el Centro Cultural Tupaj Katari para transmitir a través de Radio Méndez su cultura y sus ideas. Los conflictos sociales de 1974 con la cruenta represión de las movilizaciones campesinas, provocaron una gran indignación y destruyeron lo que quedaba del pacto militar campesino, y abonaron el terreno para el arraigo del katarismo en el sindicalismo campesino. Para 1978 las dos tendencias antes surgidas se consolidaron y se expresaron en sendos partidos políticos: el Movimiento Indio Tupaj Katari (Mitka) y el Movimiento Revolucionario Tupaj Katari (MRTK). (…) En 1979 varios jóvenes aymaras en su mayoría estudiantes de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) habían refundado el Movimiento Universitario Julián Apaza (MUJA). Es así que los jóvenes de MUJA impulsaron la realización el Año Nuevo Aymara en Tiahuanaco como parte de su reivindicación cultural e identitaria. El Año Nuevo Aymara, así como otros hitos, símbolos y héroes, es de reconstrucción contemporánea a partir de elementos históricos de la “memoria larga”, relata el sociólogo.

Por otra parte, según consta en el texto Historia de la restitución moderna del 21 de junio como Año Nuevo Andino en Tiwanaku el emérito German Choquehuanca, docente, exdiputado y creador de la Wiphala, jugó un rol crucial en la reconstitución del 21 de junio como fecha del Año Nuevo Aymara.

Si bien la festividad era celebrada en la antigüedad con grandes fiestas, fue prohibida por los españoles quienes impusieron por la fuerza el año nuevo católico. Pese a la prohibición, la celebración del Año Nuevo Aymara o Inti Raymi, como lo llamaba Choquehuanca, se continuó realizando de manera clandestina. A principios del siglo XX los liberales censuraron esta festividad y, la misma actitud fue asumida por los movimientistas en 1952 cuando su política educativa trató de bolivianizar y mestizar a los indígenas tratando de borrar sus raíces culturales, por este motivo la celebración del Año Nuevo Aymara fue olvidada paulatinamente.

En 1976, según relata el texto, German Choquehuanca impulsó la restauración del Calendario Mara Wata, el cual contiene 13 meses y un día suelto, el propósito era restituir la celebración del Inti Raymi. En 1979 viajó a Tiwanaku con el propósito de llevar a cabo la festividad, pero los pobladores tenían muy arraigados al catolicismo y no se lo permitieron, algunos incluso lo tildaron de “sajhra” (demonio).

En los años siguientes atravesó percances similares. Fue en 1982 cuando con la compañía de sus compañeros universitarios y del Yatiri Rufino Phajsi se llevó a cabo la primera ceremonia de celebración del Año Nuevo Aymara en el Templo de Qalasasaya en las ruinas de Tiwanaku.

“Estuvimos descalzos y con las palmas de las manos hacia arriba y hablando de todas las cosas que habíamos hecho y lo que pensábamos hacer, recibimos la fuerza y la energía de los rayos sagrados del Inti Tata voceando con fuerza y energía: “¡Jallalla Mara Taqa!”, “¡Jallalla Machaq Mara!”,”¡Jallalla Inti Raymi!”, “¡Jallalla Tawantinsuyu!” y otros Jallalla” se lee en el texto publicado por Choquehuanca.

Foto: German Choquehuanca Condori, fuente: Asociación latinoamericana de Historia.

En años posteriores la celebración se llevó a cabo y fue trascendiendo a distintos lugares del país. En el año 2005 el entonces presidente, Carlos Mesa, promulgó una ley declarando al Año Nuevo Aymara como Patrimonio Intangible, Histórico y Cultural de Bolivia.

Para el 2009 el ex presidente Evo Morales decretó que el Año Nuevo Aymara sea llamado Año Nuevo Andino Amazónico y del Chaco y que cada 21 de junio sea feriado nacional.

¿Por qué se incluyen los términos Amazónico y del Chaco?

Mamani explica que el hemisferio austral o sur esta compuesto por países como Bolivia, Argentina, Perú, Chile, Ecuador, entre otros y que en esta parte del planeta siempre se ha celebrado el Año Nuevo Aymara. Pero como estos territorios tienen valles, amazonias y chacos se cambió el nombre a la festividad para incluir a todos los pueblos originarios.

“En un comienzo se dijo Año Nuevo Aymara, luego se dijo Año Nuevo Aymara y Quechua, después se dijo Año Nuevo Andino Amazónico y del Chaqueño, pero yo digo año nuevo de los pueblos del hemisferio austral, ese es el concepto más amplio respecto al nombre”, indicó Mamani.

¿Por qué 5529 años?

Ochoa aseguró a Bolivia Verifica que 5.000 años representan a cinco ciclos de 1.000 años cada uno, estos transcurrieron antes de la llegada de los españoles en 1492. A partir de ese año comienza el conteo que hasta la actualidad da como resultado 529 años, es por eso que este este 21 de junio se celebran 5529 años del Año Nuevo Andino Amazónico.

Por su parte Mamani indica que respecto a los años celebrados hay distintas teorías. “El señor Choquehuanca (quien restituyó el año nuevo aymara) indica que los pueblos del hemisferio austral tenemos más de 165 mil años, esa también es otra teoría, pero yo concluyo que nosotros no tenemos ni comienzo ni fin, somos los de siempre”, dijo Mamani.

Aspectos positivos y negativos

Mamani afirma que uno de los aspectos positivos es la unión familiar y de la comunidad, la revalorización de las costumbres ancestrales y el movimiento turístico que esta festividad genera.

Para Ochoa lo negativo es que la celebración del Año Nuevo Andino Amazónico y del Chaco se ha vuelto comercial y que muchos no toman en cuenta el verdadero significado de esta festividad. “Se ha tergiversado, ya no celebran como antes, ahora arman borracheras tremendas, ensucian los lugares sagrados y faltan el respeto a nuestras costumbres”, expresó Ochoa.

 

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