Conexiones Gastronómicas: la propuesta de SENDAS para impulsar emprendimientos y la autonomía económica de mujeres
A través de educación, práctica y acompañamiento, la asociación busca fortalecer las capacidades de mujeres y jóvenes para impulsar sus emprendimientos y responder a necesidades de desarrollo en distintos contextos.

El Panorama Laboral 2025 de América Latina y el Caribe, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), señala que, pese a la recuperación del empleo en la región luego de la pandemia por la COVID-19, la informalidad continúa siendo uno de los principales desafíos estructurales del mercado laboral.
Al primer semestre de 2025, el 46,7 % de las personas ocupadas en América Latina y el Caribe trabajaba en condiciones de informalidad. Bolivia registró la tasa más alta de la región, con un 82,3%. El informe también advierte que las brechas de género persisten y que las mujeres continúan registrando menores tasas de participación y ocupación que los hombres.
Un estudio presentado este 2026 por la Coordinadora de la Mujer en Bolivia concluye que más del 70% de las mujeres trabaja en la informalidad, con bajos ingresos y escaso acceso a protección social. Además, muchas desarrollan emprendimientos con capital propio o mediante créditos informales debido a las dificultades para acceder a financiamiento.
En ese contexto, la Asociación SENDAS impulsa una propuesta orientada a promover el desarrollo integral de mujeres y sus familias mediante la formación técnica, el emprendimiento, la promoción del trabajo digno y la seguridad alimentaria. Con estas capacitaciones esperan subir la tasa de participación y ocupación de mujeres.
A través de distintos programas, la organización articula educación, experiencia práctica y trabajo en territorio para fortalecer capacidades y ampliar oportunidades de desarrollo.
María Isabel Casiva Gaitán, directora de Proyectos de SENDAS, explicó a Bolivia Verifica que, desde la creación de la asociación en 2022, alrededor de 1.500 personas participaron en los distintos programas que impulsa la organización, la mayoría mujeres y jóvenes.
Una las beneficiarias es María Cristina Aguilar, quien impulsa su emprendimiento gastronómico “Semillas con Amor”.
Programa Conexiones Gastronómicas
Uno de los programas que impulsa SENDAS es Conexiones Gastronómicas entre Mujeres, una iniciativa que nació como respuesta a los efectos económicos de la pandemia de COVID-19 y con el propósito de contribuir a la denominada “nueva normalidad”. El proyecto fue diseñado para acompañar a mujeres microemprendedoras del sector gastronómico que buscaban reactivar o fortalecer sus negocios tras el impacto del confinamiento.
El programa está dirigido a mujeres emprendedoras y madres de familia, que residen en zonas urbanas y periurbanas de La Paz, El Alto y provincias. El mismo ofrece un proceso de formación de tres meses, con sesiones virtuales y presenciales, que combina capacitación en cocina, pastelería, gestión empresarial y marketing digital con asesoramiento personalizado para la elaboración de planes de negocio.
Aunque las participantes realizan un aporte único de 90 bolivianos para cubrir el mandil, la cofia y el recetario oficial, la capacitación es financiada por cooperantes externos. Desde su lanzamiento como programa piloto en 2022, Conexiones Gastronómicas ha desarrollado 9 versiones y ha capacitado a más de 900 mujeres, según datos de la asociación.
Formación para enfrentar miedos y emprender
María Cristina Aguilar es una de las más de 900 mujeres que participaron en Conexiones Gastronómicas. Su historia comenzó mucho antes de ingresar al programa. Cuando uno de sus hijos empezó la universidad y presentó dificultades con algunos alimentos, decidió preparar productos elaborados con semillas y harinas alternativas para que pudiera llevarlos consigo. Con el tiempo, esa necesidad familiar se convirtió en un emprendimiento.
Pero emprender no fue sencillo.
“Empecé con una libra de harina, un litro de aceite, una libra de mantequilla y diez huevos. Ese fue mi capital semilla“, recordó María Cristina durante el pódcast Conversaciones Sendas. Tampoco contaba con un horno propio y reconoció que no sabía calcular costos, estandarizar recetas ni administrar un negocio.
La crisis de la pandemia frenó el crecimiento de su emprendimiento. Luego se incorporó a Conexiones Gastronómicas entre Mujeres, el programa de SENDAS, junto con el Instituto Técnico CEFIM, dirigido a mujeres emprendedoras del sector gastronómico.
Allí recibió capacitación en cocina, gestión de costos, planes de negocio, marketing digital y otras herramientas para fortalecer su negocio. Además de la formación técnica, el programa promueve el intercambio de experiencias y la construcción de redes de apoyo entre las participantes.
“Decidí emprender y ha sido realmente un reto, pero que me ha hecho crecer. He aprendido a enfrentar los miedos. Todos los días tengo miedos, pero he aprendido a dar el paso sobre el miedo y a decir: ‘yo puedo‘”, reflexiona María Cristina.
Actualmente continúa al frente de su emprendimiento gastronómico Semillas con Amor, desde donde ofrece pie de requesón, cuñapops calientes, queques libres de gluten y empanadas integrales.
La emprendedora también destaca que el programa no establece un límite máximo de edad para participar, lo que permite que mujeres de distintas generaciones compartan experiencias y aprendan juntas durante el proceso de formación.
La experiencia de María Cristina permite entender cómo funciona la propuesta de SENDAS: combinar formación técnica, acompañamiento y redes de apoyo para fortalecer emprendimientos liderados por mujeres y contribuir a su desarrollo integral.
Diálogos para alianzas y seguridad alimentaria
La experiencia de María Cristina forma parte de una propuesta más amplia que impulsa SENDAS para promover el desarrollo integral de mujeres y sus familias, a través de tres ejes estratégicos: la educación, la promoción del trabajo digno y la seguridad alimentaria.
“Trabajamos desde un enfoque humano, territorial y sostenible. Promovemos el desarrollo de las mujeres y sus familias mediante acciones orientadas a fortalecer sus capacidades laborales, ampliar sus oportunidades de inserción laboral y potenciar sus capacidades humanas“, explica María Isabel Casiva Gaitán, directora de Proyectos de SENDAS.
Como parte de su propuesta, la organización también impulsa mesas de diálogo que reúnen a instituciones públicas, empresas, organizaciones de la sociedad civil y actores del sector gastronómico para identificar necesidades, generar alianzas y construir propuestas que fortalezcan las oportunidades de formación y empleo para las mujeres.
Asimismo, desarrolla iniciativas vinculadas con la seguridad alimentaria, como el Huerto Orgánico Lak’a Uta (HOLU), donde estudiantes, productoras y emprendedoras participan en actividades de agricultura urbana, alimentación saludable e intercambio de saberes. El objetivo es promover sistemas alimentarios sostenibles y acercar la producción de alimentos a quienes los transforman y consumen.
Para implementar estas iniciativas, SENDAS trabaja a través de dos brazos operativos: el Instituto Tecnológico CEFIM y el restaurante y cafetería La Especiería.
A través del CEFIM, la organización impulsa procesos de capacitación técnica y formación integral vinculados al sector gastronómico, promoviendo el acceso a empleos dignos y el desarrollo de habilidades para la vida y el trabajo.
Por su parte, La Especiería funciona como un espacio productivo y comercial que vincula la formación con la experiencia práctica, el emprendimiento y la trazabilidad de los alimentos, integrando valores sociales, humanos y ambientales, destaca la asociación.
Desafíos y cooperación
La directora de proyectos de SENDAS explica que sostener esta propuesta implica gestionar recursos, consolidar alianzas con distintos actores y adaptar continuamente los programas a las necesidades del contexto boliviano y de las personas participantes.
Para ello, la organización articula su trabajo con instituciones públicas, empresas, universidades, organismos de cooperación y organizaciones de la sociedad civil, con el objetivo de fortalecer las oportunidades de formación, emprendimiento y desarrollo para mujeres y jóvenes.
“Trabajamos el problema y la solución juntamente con los beneficiarios. No venimos a imponer una solución, sino que trabajamos juntos”, concluye Casiva.
