La planta de oxígeno de la UMSA vuelve a operar para abastecer a hospitales en medio de los bloqueos

La universidad reactivó una planta creada durante la pandemia y hoy abastece con oxígeno medicinal a hospitales y centros de salud de La Paz, en medio de una emergencia provocada por los bloqueos y el riesgo de desabastecimiento. 

Mientras los bloqueos ponían en riesgo el abastecimiento de oxígeno medicinal en La Paz, la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) activó una respuesta que había comenzado a preparar meses antes, la reactivación de su planta de producción de oxígeno medicinal para apoyar a hospitales y centros de salud que enfrentaban dificultades para mantener sus reservas.

La necesidad era urgente. Según informó el medio Visión 360, el director del Servicio Departamental de Salud (Sedes) de La Paz, José Martín Carrasco, advirtió que la red hospitalaria paceña requiere entre 180 y 200 botellones de oxígeno por día para garantizar la atención de los pacientes. La autoridad señaló que hospitales como el Del Niño, De la Mujer, Del Norte y el Instituto Nacional del Tórax se encuentran entre los establecimientos con mayor demanda de este insumo, por lo que su abastecimiento debe ser continuo y permanente.

La planta de la UMSA llegó a producir alrededor de 30 botellones diarios de seis metros cúbicos cada uno. Aunque no cubrió toda la necesidad, sí fue un paliativo que contribuyó en reducir la escasez.

La medida llega en un contexto de creciente preocupación por el abastecimiento hospitalario. El pasado 2 de junio, autoridades departamentales declararon emergencia sanitaria debido a la escasez de insumos médicos y oxígeno, mientras hospitales reportaron dificultades para mantener sus reservas y garantizar la atención de pacientes.

Una planta nacida en la pandemia vuelve a responder a una crisis

La planta de oxígeno medicinal de la UMSA fue creada en 2020 como una respuesta institucional a la emergencia provocada por la pandemia del COVID-19. Según explicó a Bolivia Verifica José Siñani, director del Instituto de Investigaciones Mecánicas y Electromecánicas de la universidad, el objetivo inicial fue contribuir al suministro de un insumo que en ese momento era fundamental para salvar vidas.

Tras la pandemia, la planta dejó de operar de manera regular debido a que el mercado volvió a normalizarse y la oferta de oxígeno se incrementó. Desde entonces, fue utilizada principalmente con fines académicos y de formación práctica para estudiantes.

Foto/Web UMSA

En 2025, las autoridades universitarias definieron la reactivación de la planta como parte de una política institucional. Los trabajos de mantenimiento, adecuación técnica y actualización de requisitos comenzaron en enero de este año. La planta estaba lista para volver a operar desde marzo y se concretó para la actual emergencia.

“Este proyecto fue impulsado por instrucción de nuestras autoridades universitarias que nos pidieron iniciar desde enero las tareas de mantenimiento y adecuación para cumplir los requisitos exigidos por AGEMED”, explicó Siñani en un video institucional difundido en la página de Facebook de la UMSA.

Una respuesta local frente a una crisis de abastecimiento

La planta retomó oficialmente sus operaciones el 20 de mayo, tras obtener la autorización correspondiente de la Agencia Estatal de Medicamentos y Tecnologías en Salud (AGEMED).

La decisión respondió a un problema concreto, la dificultad para abastecer de oxígeno medicinal a los hospitales paceños debido a los bloqueos.

“Existen pacientes que dependen del oxígeno para mantenerse con vida. Pacientes con neumonía, en terapia intensiva y otros cuadros graves que pueden verse seriamente afectados si se interrumpe el suministro”, afirmó Siñani.

Foto: Captura de video institucional/Facebook UMSA

Durante las últimas semanas, hospitales y autoridades sanitarias advirtieron sobre el riesgo de quedarse sin oxígeno medicinal debido a que cisternas y proveedores no podían ingresar con normalidad a La Paz, según se informó en varios medios de comunicación (aquí, aquí y aquí). Incluso algunos centros médicos comenzaron a restringir procedimientos y reprogramar cirugías para priorizar casos de emergencia, según se informó al diario La Razón.

Cómo funciona la planta

La producción de oxígeno medicinal combina conocimiento técnico, equipamiento especializado y trabajo continuo.

El proceso comienza con la compresión del aire mediante un compresor libre de aceite. Posteriormente, el aire pasa por un sistema de secado y filtrado que elimina humedad y pasa por filtros de partículas. Luego ingresa a un sistema de separación que extrae el oxígeno de los demás gases presentes en el aire. Finalmente, el gas es comprimido hasta alcanzar los 150 bares de presión requeridos para llenar los cilindros medicinales.

Según explicó el responsable de la planta, Edgar Chuquimia, el sistema permite obtener oxígeno con una pureza aproximada del 95%.

Edgar Chuiquimia explicando el proceso de producción de oxígeno/Foto: Captura de video institucional UMSA

El impacto: más tiempo para pacientes que dependen del oxígeno

Aunque la producción de la UMSA no cubre toda la demanda de una ciudad, sí permite atender a pacientes críticos en momentos donde cada botellón puede marcar la diferencia.

Actualmente la universidad abastece a la Caja de la Banca Privada, la Caja de la Banca Estatal, la Clínica Amid, Cossmil y trabaja para ampliar la provisión al Seguro Social Universitario. Además, existen otras instituciones que ya solicitaron ingresar a la lista de espera.

Aunque la UMSA no cubre toda la demanda de oxígeno medicinal de La Paz, la producción actual ha permitido que varios centros de salud mantengan reservas operativas en un momento en que el ingreso de proveedores se encuentra limitado por los bloqueos.

Traslado de cilindros de oxígeno/Foto: Captura de video institucional UMSA 

Siñani considera que el principal aporte de la planta es ganar tiempo para los hospitales mientras se restablecen las cadenas normales de suministro.

“Cuando los hospitales empiezan a quedarse sin oxígeno, deben priorizar pacientes y restringir algunos procedimientos. Si las reservas llegan a niveles críticos, incluso existe riesgo para la vida de las personas. Lo que hacemos es ayudar a sostener la atención de esos pacientes”, explicó el director del Instituto de Investigaciones.

Una solución sostenida por docentes y estudiantes

El funcionamiento continuo de la planta depende de una organización poco habitual para una universidad.

Docentes, estudiantes voluntarios, investigadores y personal administrativo se distribuyen en turnos de ocho y doce horas para supervisar los equipos, monitorear los niveles de producción y realizar el reemplazo de cilindros.

De acuerdo con la UMSA, actualmente existen turnos incluso durante la noche para mantener la producción durante las 24 horas.

Foto: Captura de video institucional/Facebook UMSA

Más allá de la emergencia

La experiencia también abrió un debate sobre la capacidad de las universidades públicas para responder a problemas concretos de la sociedad.

Durante una entrevista con Bolivisión, el director de la carrera Ingeniería Mecánica, Jaime Sánchez, planteó la necesidad de avanzar hacia una mayor autonomía regional en la producción de oxígeno medicinal.

Según explicó, la crisis actual ha demostrado la vulnerabilidad que genera depender exclusivamente de grandes plantas ubicadas en otros departamentos y de cadenas logísticas que pueden interrumpirse durante conflictos sociales.

Sánchez señaló además que la universidad propuso colaborar en la reactivación de pequeñas plantas de oxígeno instaladas en hospitales de La Paz y El Alto que actualmente no se encuentran operando.

Los desafíos para sostener la respuesta

Aunque la planta logró reactivarse y actualmente opera de manera continua para abastecer a centros de salud paceños, mantener la producción en medio del conflicto también presenta dificultades.

Según explicó José Siñani, el principal desafío continúa siendo logístico. La producción depende del acceso a combustible para el transporte y distribución de los cilindros, por lo que una prolongación de los bloqueos podría afectar la capacidad de respuesta de la planta.

A ello se suma la necesidad de mantener personal trabajando en turnos de ocho y doce horas, así como asegurar el suministro constante de insumos para continuar la producción. Desde la universidad consideran que la experiencia acumulada durante la pandemia y el compromiso de docentes, investigadores, administrativos y estudiantes voluntarios permiten sostener la operación mientras persista la emergencia.

Foto: Captura de video institucional/Facebook UMSA

Lo que viene después de los bloqueos

A diferencia de lo ocurrido tras la pandemia, esta vez la planta no volverá a quedar inactiva.

Según informó Siñani, una vez superada la emergencia, la UMSA continuará operando la planta de manera permanente para abastecer al Seguro Social Universitario.

La decisión busca convertir una respuesta coyuntural en una capacidad instalada estable para el sistema de salud.

En medio de una crisis que obligó a declarar emergencia sanitaria en el departamento de La Paz y puso en riesgo el abastecimiento de hospitales, la experiencia demuestra cómo una infraestructura universitaria desarrollada inicialmente para enfrentar la pandemia puede convertirse nuevamente en una solución concreta cuando la población lo necesite.