Gotita Roja, una red solidaria busca reducir el impacto económico y emocional del cáncer en Bolivia

Más de 91 mil casos de cáncer fueron diagnosticados en Bolivia entre 2016 y 2024. Frente a una enfermedad que no solo afecta la salud, sino también la estabilidad emocional y económica de cientos de familias, la fundación Gotita Roja construyó en Santa Cruz una red de apoyo basada en apoyo con medicamentos, acompañamiento emocional y proyectos de autosustento para pacientes con cáncer y familiares.

En Bolivia, el cáncer continúa consolidándose como una de las enfermedades con mayor impacto sanitario y social. Datos del Ministerio de Salud y Deportes incluidos en el Plan Nacional de Respuesta contra el Cáncer 2026-2030 muestran que entre 2016 y 2024 se registraron 91.017 nuevos casos de cáncer en el país. Santa Cruz concentra 29.099 casos, La Paz 27.812 y Cochabamba 19.602.

Detrás de estas cifras, miles de familias enfrentan también gastos médicos, traslados, abandono laboral y largos periodos de internación. En este contexto trabaja Gotita Roja Bolivia, una fundación que desde hace 16 años desarrolla programas de apoyo para pacientes con cáncer y sus familias en Santa Cruz.

Una red nacida desde el voluntariado y la solidaridad

La historia de Gotita Roja comenzó en 2010 cuando dos jóvenes suizas llegaron a Bolivia para realizar un voluntariado universitario y conocieron la realidad de pacientes oncológicos en Santa Cruz. Durante sus visitas al hospital observaron que varios niños fallecían debido a que sus familias no podían cubrir gastos básicos relacionados con transfusiones y análisis de sangre.

Ellas quedaron impactadas de ver fallecer a varios niños en una semana”, recordó Verónica Medina, presidenta de Gotita Roja Bolivia.

A partir de esa experiencia realizaron una primera colecta solidaria en Suiza y comenzaron a enviar recursos para apoyar a pacientes del Instituto Oncológico del Oriente Boliviano.

Con el paso de los años, el proyecto creció hasta consolidarse formalmente en 2016 como una asociación legalmente establecida en Santa Cruz. Actualmente, Gotita Roja trabaja exclusivamente junto al Oncológico y es una de las pocas organizaciones que brinda apoyo tanto a pacientes pediátricos como adultos.

Más de mil personas buscaron apoyo durante 2025

El incremento de casos también elevó la demanda de ayuda. Medina señaló que durante 2025 un total de 1.920 personas acudieron a Gotita Roja solicitando medicamentos y estudios médicos. De ese total, entre 700 y 800 correspondían a pacientes adultos y aproximadamente el 80% de todos los solicitantes recibieron algún tipo de apoyo.

Muchos de los pacientes y familiares llegan desde provincias o municipios alejados, después de abandonar el trabajo, estudios o actividades económicas para permanecer cerca de hospitales y centros especializados durante el tratamiento.

Medina explicó que uno de los mayores riesgos es el abandono del tratamiento, especialmente en pacientes adultos que, al conocer el costo de medicamentos, estudios o quimioterapias, consideran suspender la atención médica por falta de recursos o apoyo familiar. La organización estima que durante 2025 alrededor de 200 pacientes adultos habrían abandonado el tratamiento si no hubieran recibido apoyo de la fundación.

Frente a esta realidad, Gotita Roja no solo canaliza ayuda médica, sino que también impulsa proyectos orientados a brindar acompañamiento emocional, espacios de contención y alternativas de autosustento para las familias.

Los cinco proyectos que sostienen el trabajo de Gotita Roja

Actualmente, la asociación desarrolla cinco proyectos principales enfocados en salud, acompañamiento emocional y fortalecimiento económico familiar.

Uno de ellos es “Súper Quimio”, orientado principalmente al apoyo de pacientes adolescentes y adultos con cáncer, especialmente personas con leucemia que muchas veces no cuentan con redes de apoyo o programas gratuitos que cubran tratamientos completos. A través de este proyecto se entregan medicamentos de quimioterapia y se impulsa el apadrinamiento de pacientes para evitar el abandono del tratamiento.

Junto a este programa funciona “Sembrando Futuro”, enfocado principalmente en pacientes pediátricos mediante el pago de estudios especializados, medicamentos, transporte y otros apoyos necesarios para continuar los tratamientos oncológicos.

La organización también impulsa “Al Hospi con Roberto”, una iniciativa de acompañamiento emocional para niños con cáncer a través de muñecos terapéuticos y kits diseñados para explicar procedimientos médicos de forma más amigable.

Otro de los programas es “Construyendo Sueños”, enfocado en madres y padres de pacientes pediátricos. A través de talleres de costura, tejido, bordado y manualidades, las familias aprenden oficios que posteriormente pueden convertirse en fuentes de ingreso.

Finalmente, la organización desarrolla “ciclos de charlas” sobre salud mental, emprendimiento, autocuidado, liderazgo y economía familiar.

Roberto: el muñeco terapéutico que acompaña a niños con cáncer

Uno de los proyectos más representativos de Gotita Roja es “Al Hospi con Roberto”, desarrollado junto al área de psicología del Instituto Oncológico para acompañar emocionalmente a pacientes pediátricos que recién inician su tratamiento contra el cáncer.

La iniciativa surgió cuando la psicooncóloga Giordana Carreño encontró un muñeco abandonado dentro del hospital y empezó a utilizarlo como herramienta terapéutica para ayudar a niños que tenían miedo o dificultades para comprender los procedimientos médicos. Tiempo después, una adolescente con cáncer bautizó al muñeco como “Roberto”, le confeccionó una bata y comenzó a interactuar con él durante sus sesiones.

Foto: Kit “Al hospi con Roberto”/Iternet

A partir de esa experiencia, Gotita Roja impulsó la elaboración de réplicas del muñeco junto a madres de pacientes que participan en los talleres de costura. Hoy el proyecto se convirtió en kit de “bienvenida” que incluye mochila, antifaces, materiales didácticos, equipos médicos de juguete y guías adaptadas para explicar de manera sencilla las quimioterapias y procedimientos hospitalarios.

Foto: Mamás elaborando a Roberto/Captura de video de “Al Hopi con Roberto” de la Web de Gotita Roja Bolivia

Actualmente, todos los niños nuevos que ingresan al área de pediatría del Oncológico reciben un muñeco Roberto y este kit de acompañamiento emocional. Medina explicó que cada año entre 85 a 90 pacientes pediátricos acceden a este material pensado para ayudarles a enfrentar el tratamiento de una manera más humana y cercana.

“Construyendo Sueños”: costura, terapia y autosustento familiar

Otro de los programas con mayor impacto dentro de Gotita Roja es “Construyendo Sueños”, creado inicialmente para generar ingresos rápidos para familias que pasaban largos periodos internadas o acompañando tratamientos dentro del hospital.

Actualmente, 279 mujeres participaron en este proyecto desde su creación en 2012. Muchas comenzaron aprendiendo desde cero técnicas básicas de costura, tejido, bordado y manualidades mientras acompañaban los tratamientos de sus hijos.

Foto: Mamá parte del proyecto “Construyendo Sueños”/Gotita Roja Bolivia

Con el tiempo, varias mamás lograron desarrollar pequeños emprendimientos propios y generar ingresos desde sus hogares. Algunas familias incluso trabajan de manera conjunta: mientras una persona cose, otra rellena muñecos, corta moldes o coloca etiquetas.

Productos como mochilas, delantales, adornos, llaveros y otros artículos son confeccionados por las propias madres. Parte de estos productos se comercializa en ferias solidarias y también en un pequeño kiosco impulsado por la organización, donde las familias pueden exhibir y vender más de 150 productos elaborados por ellas mismas. El dinero de las ventas se destina directamente a las madres de niños con cáncer que forman parte del proyecto.

Foto: Productos elaborados por las mamás/Bolivia Verifica

Medina explicó que muchas madres llegan al programa después de dejar trabajos, negocios o actividades económicas para dedicarse completamente al cuidado de sus hijos durante el tratamiento. En varios casos, el taller termina convirtiéndose en una alternativa de autosustento familiar.

“Ha servido para empoderar a las mujeres dentro de sus hogares. Cuando el marido ya no tiene plata, ellas están poniendo el sustento del hogar”, afirmó la presidenta de Gotita Roja Bolivia, Verónica Medina.

Ella también recordó que uno de los aspectos que más marcó a la fundación fue observar cómo varias madres decidieron continuar ayudando en Gotita Roja incluso después de concluir el tratamiento de sus hijos o tras haberlos perdido a causa del cáncer. Muchas siguen confeccionando muñecos Roberto y materiales para nuevos pacientes que recién comienzan el proceso oncológico.

Foto: Taller de costura para familiares de pacientes/Captura de Facebook de Gotita Roja Bolivia

Un espacio de acompañamiento emocional

Además del apoyo económico y médico, varios de los proyectos de Gotita Roja funcionan como espacios de acompañamiento emocional para familias que atraviesan tratamientos largos, incertidumbre y cambios drásticos en su vida cotidiana.

En los talleres de tejido, costura y bordado, las madres no solo aprenden un oficio o generan ingresos. Mientras elaboran productos también comparten experiencias, miedos y procesos relacionados con la enfermedad de sus hijos.

Foto: Grupo de mamás del grupo de costura/Gotita Roja Bolivia

La fundación además impulsa ciclos de charlas con profesionales en salud mental, bienestar, liderazgo, autoestima y economía familiar, buscando fortalecer emocionalmente a pacientes y cuidadores durante el tratamiento.

Medina señaló que uno de los principales objetivos es que el espacio funcione también como un lugar de contención emocional.

“Aquí se ríe un montón. Intentamos que sea un lugar emocionalmente activo, pero positivo”, explicó.

Muchas familias permanecen largas horas o incluso meses cerca del hospital, por lo que la fundación busca ofrecer un entorno distinto al del tratamiento médico, un espacio donde puedan compartir experiencias, distraerse y sentirse acompañadas.

El impacto del apoyo en pacientes adultos

Aunque gran parte del trabajo visible se desarrolla junto a pacientes pediátricos y sus familias, Gotita Roja también brinda apoyo a adultos con cáncer, un sector que —de acuerdo con Medina— suele recibir menos respaldo social y económico.

La organización estima que de las 1.920 personas atendidas durante 2025, alrededor de 700 a 800 correspondían a pacientes adultos. Muchos llegan cuando la enfermedad ya se encuentra avanzada y enfrentan dificultades económicas que complican la continuidad de los tratamientos.

Si nosotros logramos ayudar a un paciente adulto, para nosotros es una alegría grande porque muy poca gente dona para adultos”, afirmó Medina.

Para la organización, apoyar a estos pacientes significa evitar que abandonen tratamientos por falta de medicamentos, estudios o recursos para permanecer cerca del hospital.

Una red que sigue creciendo

Actualmente, Gotita Roja funciona gracias al trabajo de voluntarios, miembros de la asociación, donaciones particulares y apoyo internacional. La organización no recibe financiamiento estatal y sostiene sus actividades mediante campañas solidarias, alianzas y aportes privados.

A lo largo de estos años, la fundación construyó una red donde las familias no solo reciben medicamentos o ayuda económica, sino también acompañamiento emocional, espacios de formación y oportunidades para reconstruir parte de su vida en medio del tratamiento contra el cáncer.

Mientras los casos continúan aumentando en Bolivia, Gotita Roja busca demostrar que el apoyo a pacientes oncológicos también puede construirse desde la solidaridad, la organización comunitaria y el acompañamiento humano.