Mujeres al Volante: El emprendimiento boliviano que pone la seguridad ciudadana en manos de mujeres conductoras

Desde 2017, este servicio transformó la vida de decenas de familias al ofrecer un servicio de transporte seguro, y a las conductoras, oportunidades laborales flexibles.

«Desde que conocí a Mujeres al Volante nunca más sentí la angustia de saber a mi hija vulnerable mientras regresa a casa. Cuando ella sale de fiesta con sus amigas y amigos, recurro a este servicio porque sé que llegará sana, salva y segura», dice Carmen Lara, mamá de Mariana, una jovena de 22 años.

Carmen sabe también que de esta manera contribuye al desarrollo de otras mujeres que buscan mejorar sus ingresos económicos al ofrecer esta prestación.

¿Cómo nació la idea?

En una noche de desvelo provocado por la incertidumbre, Gabriela Strauss, fundadora de emprendimiento pasaba por diferentes preocupaciones, había perdido su trabajo, atravesaba un divorcio y había adquirido un vehículo y no sabía que hacer.

“Tenía una niña pequeña y todo se me venía encima”, recuerda.

En ese momento, surgió una idea que poco a poco fue tomando forma: ofrecer un servicio de transporte pensado para mujeres, donde la seguridad y la empatía fueran el eje principal. Así nació Mujeres al Volante, una iniciativa que comenzó con cuatro conductoras y hoy da trabajo a más de 50 personas. Ofrece tranquilidad y mejor calidad de vida a muchas familias.

Dos problemas por resolver

La idea no solo surgió por un problema personal, Strauss había visto en su anterior trabajo la dificultad de muchas mujeres para transportar a sus hijos, padres, abuelos o a ellas mismas. “Derivar a tus hijos a un radiotaxi cualquiera siempre es una preocupación”, afirma.

Según los estudios del Observatorio Latinoamericano de Género y Movilidad, siete de cada diez mujeres se sienten inseguras en el transporte público por ser víctimas de delitos, violencia y acoso sexual.

Por otro lado, está la imposibilidad de muchas mujeres de acceder a empleos tradicionales debido a las tareas que se les asignan en el cuidado del hogar. La falta de opciones laborales con horarios flexibles les dificulta conseguir trabajo y ser independientes económicamente.

De acuerdo con datos de la Alianza por la Solidaridad Andina, en Bolivia la maternidad reduce drásticamente la participación de las mujeres en empleos remunerados.

 Foto: Alianza por la Solidaridad Andina

Como se puede observar, entre más hijos se tenga, menor es la posibilidad de acceder a un empleo remunerado.

Por eso, Mujeres al Volante representó una oportunidad para resolver ambas problemáticas: ofrecer un servicio confiable a las usuarias y brindar una fuente de ingresos a mujeres que son, en su mayoría, pilares de un hogar.

Según las métricas del emprendimiento, el 50% de las conductoras son cabeza de familia y el 20% son mujeres adultas mayores que encontraron una forma de reinsertarse en la actividad económica.

Equipo de Mujeres al Volante/Foto: Gabriela Strauss sobre el e

¿Qué servicios brinda Mujeres al Volante?

  • Servicio privado de transporte: mensual o semanal para trasladar a los niños al colegio o a clases extracurriculares con una conductora que mantendrá comunicación constante con los padres de familia.
  • Remise Mujeres al Volante: carreras ocasionales para llevar a alguien al aeropuerto o recoger a alguien de la discoteca.
  • Conductor designado: escolta que asista para conducir el auto del cliente y dejarlo en la puerta de su casa para evitar accidentes o multas por batidas, además de realizar viajes interprovinciales y recojos nocturnos.
  • Transporte escolar: una regente de bus cuyo recorrido puede ser seguido por los padres mediante GPS
  • Góndolas VIP: este servicio se habilita con un mínimo de tres pasajeros y un máximo de cuatro, con una tarifa mensual entre BS 350 a Bs 550 por pasajero dependiendo la distancia.

¿Cómo funciona Mujeres al Volante?

El servicio se coordina por redes sociales y WhatsApp, además, próximamente también se podrá coordinar mediante una aplicación móvil que está en desarrollo.

Si los usuarios quieren adquirir el servicio, deben programarlo con anticipación, ya que las conductoras no circulan como los taxis o radiotaxis habituales.

“Cada una tiene su agenda programada, pero si hay alguna carrera urgente, como un traslado al aeropuerto o recoger a una joven de una discoteca, buscamos a quien esté más cerca o disponible”, explica Strauss.

La tarifa promedio es de cinco bolivianos más que un radiotaxi común durante el día y diez bolivianos adicionales en horario nocturno, pero la diferencia —asegura Strauss— “refleja el valor de la seguridad y la confianza”. En los últimos meses, también hubo un desfaz por los problemas del dólar y el combustible, pero se fue superando.

Inducción y requisitos

Cada conductora pasa por un proceso de inducción y debe cumplir con varios requisitos como tener al menos cinco años de experiencia en conducción, presentar documentación completa del vehículo, certificado de tránsito y referencias personales.

Además, el protocolo de atención, exige notificar a las familias, cuando se inicia y concluya un servicio y garantizar que, por ejemplo, los niños, sean dejados dentro de su destino.

«Cuando Mariana sale de su lugar de reunión, recibo una notificación y la conductora solo se va una vez que mi hija ha entrado a casa, Escucharla abrir la puerta, me da mucha paz», comenta Carmen Lara.

Modelo de negocio

El trabajo funciona bajo un modelo de intermediación:

  • 80% de ingresos para la conductora.
  • 20% para Mujeres al Volante.

Tras un periodo de trabajo, las conductoras pasan a aportar un monto mensual.

Retos en el camino

Strauss reconoce que el crecimiento no ha sido sencillo, pues se han enfrentado varios obstáculos como: la falta de una base tecnológica, en su momento la pandemia, los escases de combustible y la crisis económica que enfrenta el país.

En la pandemia, el emprendimiento se mantuvo activo gracias a ala alianza con una farmacia para realizar la entrega de los medicamentos.

“Cuando una puerta se cierra, se abren dos, siempre hay que mirar con fe”, reflexiona.

Además, en la pandemia por la necesidad de cargar tanques de oxígeno, realizar algunos trabajos pesados y demás, se vio necesaria la implementación de un varón al equipo, a la fecha cinco hombres forman parte del emprendimiento.

Imagen publicada en la página de Facebook de Mujeres al Volante.

Lo que viene para Mujeres al Volante

Está en proceso la aplicación móvil, que permitirá, además de otra vía de coordinación y seguimiento, la expansión del equipo a nivel nacional.

“El modelo es perfectamente adaptable. Solo necesitamos la herramienta tecnológica para hacerlo sostenible” explica Strauss.

Adicionalmente, buscan brindar otros servicios como góndolas escolares, auxilio mecánico, clases de conducción y otros. Además de incursionar en economía plateada y colaborativa mediante enfermeras, personal de limpieza y nanas a domicilio entre otros.

Recomendaciones para quienes quieran emprender

Al hablar sobre el consejo que les daría a otras mujeres que deseen emprender, Gabriela responde sin dudar el concepto Ikigai, que significa el propósito de vida o la razón de ser que te sirve para preguntarte lo que te apasiona, en qué eres buena “porqué te pagarían”, como dice Strauss, aunque para ella el éxito no se mide en dinero, sino en impacto.

“El éxito se mide por cuantas vidas impactas positivamente. Y si algo me ha enseñado Mujeres al Volante, es que cada kilómetro recorrido puede cambiar la historia de alguien”, concluye.

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