Es falso que Trump tenga como objetivo capturar a Evo Morales después de Maduro
No se encontró ninguna fuente confiable ni declaración de Donald Trump en la que mencione tener la intención de capturar a Evo Morales.
A través de Facebook, circula una imagen que suplanta la línea gráfica de Red Uno para asegurar que, tras la captura de Nicolás Maduro, el presidente de Estados Unidos Donald Trump afirmó que su próximo objetivo es el exmandatario Evo Morales. Sin embargo, esta información es falsa.
La imagen, que utiliza el logotipo de Red Uno, lleva el siguiente titular: «Trump confirma captura de Nicolás Maduro y asegura que su próximo objetivo es Evo Morales«. El contenido fue difundido el 3 de enero en el grupo público RED UNO BOLIVIA HD y, hasta la publicación de esta verificación, registra 692 reacciones, 133 comentarios y ha sido compartido en 98 ocasiones.
Análisis de la información
El equipo de Bolivia Verifica revisó las cuentas oficiales de Red Uno y no encontró dicha información, más al contrario, detectó otro arte que lleva la misma imagen de Maduro, pero un titular diferente:
Al comparar ambas imágenes, se evidenció que la tipografía utilizada en la imagen falsa no coincide con la línea gráfica oficial de Red Uno. El arte difundido en Facebook emplea un tipo de letra y un espaciado distintos a los que el medio de comunicación utiliza habitualmente en sus plantillas informativas para redes sociales.
¿Trump habló de Evo Morales?
Tras una búsqueda avanzada en navegadores y un monitoreo de medios internacionales (1, 2, 3), además de una revisión exhaustiva con palabras clave en las cuentas oficiales de Donald Trump (1, 2, 3), no se halló registro alguno de que el mandatario estadounidense haya mencionado a Evo Morales o lo haya señalado como un «próximo objetivo».
Si bien la relación entre ambos es abiertamente hostil —el expresidente boliviano calificó recientemente a Trump como el «nuevo Hitler»—, la relevancia de Morales para la política exterior de Estados Unidos no es equiparable a la de Nicolás Maduro. Sobre esta distinción, la politóloga Ana Lucía Velasco explica lo siguiente:
«Desde el punto de vista geopolítico, Venezuela es clave no solo por sus reservas de petróleo, oro y tierras raras, sino también por el espacio geográfico que ocupa. Es, por así decirlo, un punto estratégico desde el cual se puede controlar buena parte de la región: sirve como puerta de entrada tanto a Centroamérica como a Sudamérica».
El interés de Donald Trump en Venezuela y la eventual captura de Maduro están fuertemente determinados por factores geopolíticos. En Bolivia, la situación es distinta: desde una perspectiva estratégica, el país no posee la misma relevancia geopolítica que Venezuela. Además, el cambio de rumbo político impulsado por Rodrigo Paz —quien se ha distanciado de las alianzas con Venezuela, Cuba y Nicaragua para apostar por una apertura hacia Estados Unidos y Europa— desplaza a Evo Morales a un segundo plano. Bajo esta nueva óptica, cualquier tipo de intervención en Bolivia resulta innecesaria para los intereses estadounidenses.
«Creo yo que en Bolivia (los Estados Unidos) tienen lo que necesitan, que es un gobierno aliado. No tendrían que hacer ningún tipo de intervención militar, porque ahora hay un gobierno que es bastante amigable. Ni siquiera se trataría de apropiarse de los recursos naturales directamente, sino de hacerlo a través de empresas estadounidenses que obtengan contratos muy favorables para la extracción de litio y otros recursos naturales, incluidas las tierras raras», explica Velasco.
Asimismo, Velasco señala que las capacidades operativas requeridas para una eventual extracción de Evo Morales desde su bastión en el Trópico de Cochabamba serían sustancialmente distintas a las empleadas en la operación militar en Venezuela. Si bien la politóloga subraya la baja probabilidad de una acción directa de Estados Unidos en territorio boliviano, plantea el siguiente escenario como el único bajo el cual existiría una posibilidad remota:
«Lo más cercano —y quizá lo más realista— sería un escenario del que el propio Rodrigo Paz ha hablado: el eventual regreso de la DEA. Es posible que, en el marco de su trabajo, la DEA identifique la magnitud de la presencia del narcotráfico en el Chapare y en el Trópico de Cochabamba, donde se encuentra Morales, y que, como resultado de ello, se termine produciendo su detención. Eso podría suceder, me lo imagino, más desde la perspectiva de la DEA que a través de una intervención militar similar a la que ocurrió en Venezuela. Ese escenario sí lo veo prácticamente imposible».
Contexto
El 3 de enero, Donald Trump confirmó en una conferencia de prensa desde su residencia de Mar-a-Lago (Palm Beach, Florida) la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Este hecho ocurrió tras meses de escalada en las tensiones bilaterales, durante los cuales el Gobierno de Estados Unidos intensificó sus advertencias contra el Palacio de Miraflores y ejecutó operaciones navales frente a las costas venezolanas bajo el argumento de combatir el tráfico de estupefacientes, aunque no se presentaron pruebas independientes que corroboraran dichos señalamientos.
El interés de Washington en la detención de Maduro es de larga data. En marzo de 2020, el Departamento de Justicia lo acusó formalmente de narcoterrorismo, ofreciendo inicialmente una recompensa de 15 millones de dólares. Durante el transcurso de 2025, esta cifra fue ajustada drásticamente ante la presión internacional: a principios de año se elevó a 25 millones y, para agosto, la recompensa alcanzó los 50 millones de dólares, consolidando a Maduro como uno de los objetivos prioritarios de la justicia estadounidense.
Actualmente Maduro se encuentra detenido en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn. Este 5 de enero fue su primer juicio y se espera que el siguiente sea en el mes de marzo. Entre tanto, en Venezuela, la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió el cargo de presidenta encargada.


