El discurso económico de Arce sobre el crecimiento es engañoso; lo prueban los datos oficiales

Según el Instituto INE de Bolivia, la medición del PIB ha mostrado una caída sistemática: en 2022 creció 3,48%; en 2023, 2,31%; y en 2024, 0,73%. Según expertos en la materia, el presidente muestra solo una parte de la realidad.

El crecimiento de la economía boliviana ha sido un tema recurrente en los discursos presidenciales, especialmente desde que comenzaron a evidenciarse señales de desaceleración. Con frases como “Hemos tenido un crecimiento importante” o “Somos la segunda economía de mayor crecimiento en la región”, el mandatario proyectó una imagen parcial de la realidad. Los datos muestran que los años de bonanza quedaron atrás y que su gestión no ha logrado revertir esa tendencia. Por tanto su discurso se considera engañoso.

En oportunidad del Bicentenario de Bolivia, Luis Arce volvió a referirse al tema, pero las cifras oficiales y el análisis de expertos sugieren una realidad mucho más compleja, marcada por un retroceso del crecimiento.

«Bolivia sigue en pie, creciendo, con obras que mejoran la calidad de vida de las bolivianas y los bolivianos, porque somos un pueblo luchador» (video 1:09:2338:45).

 

 

Sin embargo, según el Instituto Nacional de Estadística (INE) de Bolivia, el crecimiento económico ha mostrado una desaceleración significativa en los últimos tres años. En 2022, el PIB creció 3,48%; en 2023, 2,31%; y en 2024, 0,73% como se puede constatar aquí, aquí y aquí, respectivamente.

El analista económico Jhosua Bellott critica la postura de Luis Arce, señalando que «claramente es un discurso que nuevamente está tapando del todo la realidad».

Subraya que la industrialización, un pilar del mensaje presidencial, es un «engaño» y que la falta de transparencia sobre las supuestas 170 plantas industriales es una «burla para el pueblo».

En su análisis, Bellott advierte sobre el futuro económico inmediato: «Sabemos que el crecimiento económico ha sido muy bajo, por debajo del 2% para este 2024 y para 2025 se espera, diría yo, que sea casi negativo, con seguridad».

Además, enfatiza en que la presión inflacionaria afecta a la población, ya que la elevación del costo de los alimentos está por encima del 40%, mientras que la inflación general podría alcanzar el 30%, lo que evidencia una «profundización de la crisis».

El economista Alberto Bonadona coincide con esta perspectiva y destaca que el crecimiento alcanzado el año pasado, al ser mínimo no se traduce en una mejora del bienestar para la mayoría de los bolivianos. «Aunque matemáticamente es crecimiento, no está solucionando el problema de la población boliviana«.

Explica que el crecimiento demográfico de Bolivia (2.1%) supera ámpliamente el crecimiento económico, lo que resulta en un deterioro del bienestar per cápita. «Si estamos en 0,73% nos falta bastante para llegar a reemplazar el mismo nivel de la tasa de crecimiento de la población».

El experto también hace notar que mientras los precios de productos básicos, como el café y el azúcar suben, los salarios se han mantenido casi estáticos y han perdido su poder adquisitivo. «El bienestar de la gente ha empeorado. Y eso es así de claro. O sea, no hay vuelta«, concluye.

Asimismo, advierte sobre la falta de empleos formales, que empuja a la población hacia la informalidad, una situación que, según él, perpetúa la pobreza.

Según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Bolivia es el país con la tasa más alta de informalidad laboral, con el 85%, lo cual la sitúa «ampliamente por encima de la informalidad de América Latina y el Caribe, que tiene un 53,7%, según datos a 2022», reportó el diario El Deber.

Proyecciones de crecimiento según el FMI

Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyectó que Bolivia crecerá este año en 1,20%, solo por encima de Bahamas (1,10%), Haití (-2,20%) y México (0%), como se muestra en el siguiente cuadro.

¿Cómo se explica el crecimiento boliviano de la última década y por qué cayó? Bolivia ha dependido en gran medida de la exportación de hidrocarburos y el uso de las reservas internacionales. «Fue resultado de un largo proceso que cristalizó en la producción de gas y una infraestructura que permitió su exportación», señala Bonadona, subrayando la dependencia de los precios internacionales de los hidrocarburos.

El economista Gonzalo Chávez refuerza esta idea: «Gran parte de la explicación del crecimiento es el sector hidrocarburos. Y ¿cómo medimos eso? Puedes medirlo vía exportaciones. Bolivia, en 2014, por ejemplo, exportaba 6.500 millones de dólares de gas a Argentina y Brasil. Eso ha bajado ahora a 1.500 millones de dólares».

Bellott, por su parte, critica el modelo económico como el causante de la debacle. “Todo esto tiene que ver con un modelo que, lamentablemente, ha robado, se ha corrompido durante todos estos años, no ha invertido y, por supuesto, ha privilegiado inversiones que no generaban ingresos. Me refiero a las empresas públicas. ¿Por qué? Porque el modelo en sí es más político que económico, y solo reproduce el poder”, indica.

Reservas e inversiones

El uso de las reservas internacionales también ha generado debate sobre su impacto en el crecimiento. «Las reservas provienen de las exportaciones. Es decir, las exportaciones generan divisas, principalmente el dólar, lo que facilita la importación,» explica Bonadona.

Añade que ese dinero (las divisas) se debió haber invertido en las reservas, sin embargo, “lo que se hizo fue simplemente destinar a inversión pública que no siempre fue rentable”.

Chávez añade una perspectiva histórica: «El crecimiento que hemos tenido hasta el 2014, 2015, ha estado comandado por la inversión pública. De la plata que venía del gas. Entonces, quien ha empujado el crecimiento ha sido la acción del Estado, más concretamente, la inversión pública”. El analista se pregunta ¿por qué está decreciendo ahora la economía boliviana? Y responde: “en gran medida porque el gas se ha hecho gas, no tienes recursos y la inversión pública en Bolivia ha bajado significativamente”.

Medición del crecimiento

La medición del crecimiento económico, centrada en el Producto Interno Bruto (PIB), es un tema técnico y complejo. «El FMI suma los valores expresados en dinero de todo lo que se produce en nuestra economía, principalmente en un año,» explica Bonadona, destacando la importancia de observar las variaciones anuales.

Chávez añade: «El producto interno bruto es lo que produce en un año una economía de los diferentes sectores. Entonces cada sector crece de manera diferente. Y sobre todo se calcula a partir de comparaciones de un año base”.

Bellott complementa que cuando se habla de la medición del crecimiento, “la principal en una economía es el producto interno bruto, que es el valor de lo que producimos en un año”.

whatsapp BV