Arce responsabilizó “a la derecha”, pero la escasez y el alza del dólar tienen nombre: la baja productividad

La falta de producción exportable diversificada impidió la llegada de dólares al país y con ello subió la demanda y la cotización de la moneda extranjera, pero para el presidente todo fue una estrategia orquesta por «la derecha» para afectar a su gobierno.

El 25 de abril de este año, en plena crisis por efecto de la escasez de dólares en el país, el presidente Luis Arce lanzó una acusación falsa, al señalar que el incremento del precio en la moneda extranjera era una estrategia orquestada «por la derecha», con el objetivo de generar descontento popular, debilitar su gestión y ganar las elecciones.

Según el mandatario, esta maniobra se sumaba a las trabas de la oposición y el «evismo» en el Legislativo para impedir la aprobación de préstamos internacionales.

«La derecha que va a pugnar en las elecciones tiene una estrategia contra el pueblo boliviano, esa estrategia es elevar permanentemente los precios de los productos. Elevar permanentemente el precio del dólar norteamericano de nuestro país para poner a toda la población contra el Gobierno nacional (…) Tiene una estrategia para ganar como sea las elecciones», afirmó durante su participación en un evento llevado a cabo en Trinidad (Beni) y televisado a nivel nacional.

 

 

No obstante, esta acusación es cuestionada por tres especialistas, quienes identifican causas económicas subyacentes como los verdaderos motores de la escasez de dólares y la consiguiente problemática cambiaria.

Las raíces de la crisis del dólar

Para comprender el origen de la falta de dólares y el precio de la moneda extranjera en el mercado paralelo con valores que incluso llegaron a triplicar la cotización oficial, tres analistas coinciden en que esto se debe a una mala gestión de la economía.

“Lo que ha generado una escasez de dólares es que en Bolivia en lugar de usar esas divisas para generar producción exportable y un mercado diversificado de exportaciones, se ha invertido en empresas poco rentables, muy improductivas, que no generan mucho empleo”, analizó Alberto Bonadona.

Añadió que en el gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS), desde la gestión de Evo Morales, se ha desperdiciado la moneda internacional en lugar de darle un uso racional y económicamente rentable. «Esto ha provocado que las divisas se gasten, lo que significó que las reservas disminuyen».

En una línea similar, el economista Joshua Bellott enfatizó en la importancia que debió jugar la producción y la exportación de bienes para la obtención de divisas. «Todo país necesita dólares para el comercio internacional, pero ¿cómo se consiguen los dólares? Con las exportaciones. Y, lamentablemente, esto no ha sucedido en el país. Llevamos 10 años con una balanza comercial negativa», explicó.

Esta situación, que implica una mayor salida que entrada de dólares al país agudizó la escasez. Profundizando en este punto, el analista Gonzalo Chávez detalló los factores que contribuyen a esta balanza negativa.

«En los últimos años ha habido déficit comercial, es decir, salen más dólares de los que entran. En la balanza de servicios, también tenemos déficit, asociado a que pagamos deuda externa, y Bolivia paga mucho en transporte por el hecho de ser un país sin salida al mar».

El efecto de la escasez en el tipo de cambio

La determinación del tipo de cambio es otro punto central en el análisis. Alberto Bonadona describió la manera en que la falta de dólares impacta directamente en su valor.

«En cierto momento, al no tener la misma cantidad de dólares, la demanda continuó. Como no hay dólares, eso genera necesariamente una presión tan grande que también provocó el alza del precio del dólar”.

Además —añadió— la incertidumbre económica también hace que la gente empiece a demandar dólares porque buscan poner en refugio su poder adquisitivo.

Bellott relacionó la política gubernamental con la crisis de disponibilidad de divisas y la elevación de su precio. «El Gobierno ha monopolizado la economía y los dólares”. Por tanto, no hay otras fuentes importantes para el ingreso de la divisa.

“Esta situación nos ha vuelto muy dependientes del dólar. Por eso se estima que cada vez tenemos menos dólares, por lo que el tipo de cambio tiende a subir, lo que impulsará aún más los precios” (de los productos), detalló.

Chávez, por su parte, dijo que si bien existe un régimen de tipo de cambio fijo, ahora es el mercado paralelo el que define el valor de la moneda extrajera. «El Banco Central de Bolivia ha dicho que el precio del dólar en Bolivia sería una banda de precios de 6,86 a 6,96. Sin embargo, esta fijación coexiste con un mercado paralelo donde el dólar alcanza valores mucho más altos debido a la escasez”.

La consecuencia es la elevación de los productos 

La falta de dólares no es solo un problema financiero abstracto, sino que tiene repercusiones concretas en la economía y la vida cotidiana. Alberto Bonadona se refirió al impacto en las importaciones y el precio de los productos.

“Importamos principalmente bienes de capital e insumos para alimentos procesados, importamos materias primas para los medicamentos que se elaboran en los laboratorios bolivianos, y todos los bienes de capital. En realidad, no producimos ningún bien de capital. Entonces, tenemos que importar”, apuntó.

Debido a la apreciación del dólar estas importaciones se han encarecido y, en consecuencia, también el producto para el consumidor final.

Bellott describió cómo esto ha generado desabastecimiento y una reducción de las actividades económicas: «Tenemos escasez de bienes de consumo importados. ¿Por qué? Porque no hay dólares. Así que el síntoma importante de la escasez de dólares es que el tipo de cambio se ha encarecido, por lo que las importaciones son mucho más caras y, por consiguiente, los mercados se han desabastecido. Además, no hay demanda, por lo tanto, no hay actividad económica, no hay movimiento».

¿Cómo impacta esto en la vida de la ciudadania. Gonzalo Chávez explicó que afecta, sobre todo, a la disminución de su poder adquisitivo.

«Ahora, los bolivianos tienen un impuesto que bien se puede llamar ‘impuesto a la inflación’, toda vez que si tienes 100 bolivianos tienes que entender que día a día ese dinero está perdiendo el 15% de su valor. Por eso, la gente compra dólares para atesorar y cuidar su riqueza… para guardarlos bajo su colchón, porque sabe que de esa manera va a preservar su valor”, afirmó.

El siguiente cuadro evidencia, precisamente, lo que Chávez explica, un aumento sistemático de la inflación a partir de un análisis del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Este dato es del Banco Central de Bolivia (BCB).

Indicadores de la inflación (BCB)

Negación de la crisis

A pesar del análisis técnico presentado por varios expertos, el gobierno de Luis Arce no se responsabiliza de la crisis del dólar. Si bien varias autoridades del Ejecutivo han reconocido las dificultades para acceder a la divisa estadounidense desde el año pasado, insisten en que se trata de un problema de iliquidez pasajera y niegan categóricamente la existencia de una crisis económica estructural.

En marzo de este año, Arce volvió a defender su modelo económico. «Lo que estamos haciendo es ir a concluir el modelo económico, a terminar de ejecutarlo. Se quedó solamente en la apropiación de los excedentes de algunos recursos naturales y se redistribuyó en bonos, pero no se realizó la industrialización», dijo, según la agencia gubernamental ABI.

En cuanto a las causas, la administración de Arce apunta principalmente a la falta de inversión en el sector hidrocarburífero durante el gobierno anterior y a factores externos como la inflación global y los conflictos internacionales. Adicionalmente, el Gobierno  responsabiliza a la oposición y al evismo por obstaculizar la aprobación de créditos internacionales que considera cruciales para normalizar el flujo de dólares y garantizar el suministro de combustibles.

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