Ataques e insultos contra exviceministra de Autonomías se multiplican en redes tras debate sobre el modelo autonómico 50/50
Un monitoreo de publicaciones en redes sociales evidenció insultos, descalificaciones y expresiones discriminatorias que exceden la crítica política y se convierten en violencia digital.

La exviceministra de Autonomías, Andrea Barrientos, fue blanco de una ola de ataques y comentarios agresivos en redes sociales luego de sus declaraciones sobre el modelo autonómico 50/50 durante el debate realizado en el programa Influyentes de El Deber, el 18 de febrero.
Durante la entrevista, Barrientos se refirió a las expectativas que algunos actores políticos tienen sobre el modelo 50/50, una propuesta que plantea redistribuir responsabilidades y recursos entre el nivel central del Estado y los gobiernos subnacionales.
“¿Qué piensan los candidatos que es el 50/50? Que nosotros vamos a agarrar y les vamos a decir: toma el 50 % de la plata y tú hazte cargo. No funciona así…”, afirmó en la entrevista.
El fragmento comenzó a circular ampliamente en redes sociales y fue interpretado por algunos usuarios como una postura contraria al modelo autonómico, lo que generó una fuerte reacción digital.
Reacciones en redes sociales
Aunque Barrientos publicó un video de disculpas (aquí) un día después de la entrevista, señalando que se equivocó en la forma de comunicar su posición, diversas publicaciones en Facebook acumularon numerosos comentarios dirigidos contra la exautoridad.
El equipo de Bolivia Verifica realizó un monitoreo de contenidos publicados en redes sociales —incluyendo páginas políticas, medios y videos virales— y detectó mensajes que incluían insultos, burlas y descalificaciones personales.

Tipos de comentarios identificados
- Insultos y ataques personales
Entre los comentarios identificados aparecen expresiones utilizadas para ridiculizar o desacreditar a la exautoridad, usando palabras y expresiones ofensivas y hasta discriminatorias.
Para Lu An Méndez, directora programática del área de violencia digital de la Fundación Internet Bolivia, estos ataques suelen intensificarse cuando las mujeres participan en política.
“A las mujeres políticas no se las juzga por sus ideas… sino por su aspecto físico, su orientación sexual o su vida íntima”, explica.
Según la especialista, estas dinámicas desplazan el debate político hacia la descalificación personal.
- Estereotipos de género
El monitoreo también identificó comentarios que cuestionan la apariencia, la vida personal o la identidad de la exautoridad, reproduciendo estereotipos que asocian a las mujeres con inestabilidad emocional o incapacidad para ejercer cargos públicos.
Yesica Velarde, integrante del colectivo Ciberwarmis, señala que estos ataques buscan trasladar el debate político hacia la vida personal de las mujeres.
“Se cuestiona cómo se visten, si son o no son madres, o se pone en duda su capacidad para ocupar el cargo”, explica.
- Referencias regionales
Algunos comentarios también apelan a identidades territoriales para desacreditar a la exautoridad. En varias publicaciones se la acusa de representar el “centralismo paceño” o se la señala como “enemiga del pueblo cruceño”.
Este tipo de expresiones suele aparecer en contextos de alta confrontación política en redes sociales, donde las discusiones terminan derivando en ataques basados en identidades regionales.
- Mensajes que promueven hostilidad
El análisis también identifica comentarios que expresan rechazo mediante lenguaje agresivo o que plantean directamente que la autoridad debería dejar el cargo. En distintos espacios se repiten mensajes que piden su salida del Gobierno o cuestionan su permanencia en el viceministerio.
Este tipo de mensajes contribuye a elevar el nivel de confrontación en el debate digital.
De la crítica política a la violencia digital
Para Méndez, la violencia política digital no es un fenómeno nuevo, sino una forma de violencia que utiliza las tecnologías digitales para hostigar o desacreditar a mujeres que participan en política.
“La violencia política digital es cuando se utilizan herramientas digitales para hostigar, difamar, amenazar o desacreditar a mujeres que participan en la política con el objetivo de silenciarlas y limitar su participación” señala Méndez.
La especialista advierte que estos ataques pueden escalar rápidamente en redes sociales.
“Un comentario violento que incita al odio, genera un efecto dominó y da paso a que otro usuario que ha leído ese contenido, genere un comentario mucho más grave en escala de incitación al odio”, expresa Méndez.
Responsabilidades frente a la violencia política digital
Según Méndez, existen responsabilidades compartidas entre el Estado, la sociedad y las plataformas digitales.
En Bolivia, la Ley 243 contra el Acoso y Violencia Política hacia las Mujeres establece mecanismos para proteger el ejercicio de los derechos políticos de las mujeres. Asimismo, el Artículo 148 Bis del Código Penal prevé sanciones de entre dos y cinco años de prisión por hostigamiento contra mujeres que ejercen funciones públicas.
Sin embargo, la especialista advierte que la violencia digital presenta desafíos para su investigación.
“El Estado sí tiene competencias para actuar, pero como la violencia digital no está mencionada explícitamente en la ley, no existen protocolos específicos para investigarla”, afirma Méndez.
En este contexto, organizaciones de la sociedad civil impulsan propuestas legislativas para abordar este problema. Velarde explica que, en Ciberwarmis, actualmente se trabaja en un proyecto de ley de violencia digital que busca prevenir, sancionar y reparar este tipo de agresiones.
“Estamos impulsando un proyecto de ley de violencia digital que no solo busca sancionar estas conductas, sino también prevenirlas, proteger a las víctimas y establecer medidas de reparación”, explica Velarde.
Otro actor clave son las plataformas digitales, que pueden amplificar estos contenidos.
“La viralidad que se le da a la violencia hacia las mujeres, no solo en Bolivia, sino en otros países, responde a un modelo de negocio que tienen estas grandes empresas tecnológicas… Entonces, lo que estas empresas hacen es viralizar el contenido que genera más interacción. ¿Y cuál es ese contenido que genera más interacción? La violencia”, enfatiza Méndez.
Consecuencias de la violencia política digital
Velarde advierte que este tipo de violencia no solo afecta a las personas que la reciben, sino que pone en riesgo la democracia. Ya que la violencia digital busca que las mujeres silencien su voz y “sin mujeres no hay democracia”.
Según el observatorio Lupa Digital de la Fundación Internet Bolivia, este tipo de ataques puede tener efectos significativos en las personas que los reciben, incluyendo ansiedad, estrés y frustración.
Además, la violencia digital puede extenderse al entorno familiar de las figuras públicas y generar autocensura, llevando a que muchas mujeres reduzcan su participación en el debate público para evitar nuevas agresiones.
“Las mujeres tienen cada vez más miedo a decir sus ideas, a decir sus opiniones, o a participar en la esfera pública por miedo a los comentarios que van a recibir”, aseveró Méndez.
Renuncia al cargo
Días después de la polémica generada en redes sociales, el 6 de marzo Barrientos presentó su renuncia al cargo de viceministra de Autonomías.
Velarde señala que la exautoridad ya había sido blanco de ataques en otras ocasiones.
“No es la primera vez que Andrea Barrientos enfrenta violencia política digital. Incluso por apoyar la Ley 348 recibió amenazas, insultos y ataques que trascendieron el ámbito digital”, explica.
El caso evidencia cómo las discusiones políticas en redes sociales pueden escalar rápidamente desde el debate sobre políticas públicas hacia ataques personales y expresiones discriminatorias.
Para Méndez, este fenómeno refleja un problema estructural: la persistencia de agresiones contra mujeres que participan en política, una dinámica que deteriora el debate público y puede desalentar su participación en espacios de decisión.
