15 días después: el saldo de la violencia machista contra candidatas mujeres
A 15 días de la posesión de las nuevas autoridades nacionales, es un momento oportuno para revisar un aspecto que marcó la carrera electoral de muchas mujeres: las distintas formas de violencia que enfrentaron mientras buscaban un cargo público. Ataques digitales, acoso político, estigmatización simbólica y campañas de desprestigio configuraron un escenario desigual que afectó su participación y visibilidad. Este boletín reúne y evidencia los principales hallazgos sobre cómo estas violencias incidieron en su camino hacia las urnas y qué patrones dejan para futuros procesos electorales.
Este tipo de violencia en línea se manifestó en mensajes de odio, difamación, y cuestionamientos sobre su capacidad y ética, pero con un trasfondo claramente sexista. Las candidatas fueron blanco de comentarios que reforzaban estereotipos y que buscaban minar su legitimidad como líderes, creando un ambiente hostil que va más allá del intercambio democrático de ideas.
La desinformación en sí misma afecta la calidad del debate electoral, pero cuando se mezcla con la violencia de género, el daño es doble: restringe la participación femenina y perpetúa un espacio político profundamente desigual. Esta situación evidencia la necesidad urgente de garantizar la implementación de las normativas que protejan a las mujeres candidatas en el entorno digital, así como promover una cultura de respeto y pluralidad en los procesos electorales.
Las elecciones son un momento clave para fortalecer la democracia, pero para lograrlo, es imprescindible combatir tanto la desinformación como las formas de violencia política y de género que se han naturalizado en las redes sociales. Solo así se podrá garantizar una participación equitativa y digna de todas las voces en la política boliviana.
Aquí un resumen sobre la forma en que la violencia digital buscó influir en la opinión de la ciudadanía:

Los insultos más frecuentes dirigidos a candidatas, como «loca», «amante» y «perra», revelan un patrón sistemático de violencia política digital basado en estereotipos misóginos y sexualizados que buscaron deslegitimar la participación política femenina. Un estudio que analizó más de 850 comentarios a 28 candidatas evidenció que esta violencia digital no es un fenómeno aislado, sino una práctica estructural e interseccional que combina misoginia, racismo y clasismo, y se manifiesta en ataques coordinados con lenguaje vulgar y degradante. Expertas llaman a implementar medidas integrales para enfrentar esta amenaza a la democracia y proteger los derechos políticos de las mujeres.
La otra guerra sucia: cómo operó la violencia política digital contra candidatas mujeres
16 de noviembre de 2025
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Anaís Merlín Guzmán y Evelin Mayra Pinaya Condori, las diputadas suplentes más jóvenes electas en la Asamblea Legislativa 2025-2030, enfrentan una ola de violencia política digital y discurso de odio en redes sociales que las ataca tanto por su condición de mujeres como por su juventud.
Este hostigamiento selectivo no afecta a sus colegas varones de edad similar y refuerza estereotipos sexistas y discriminatorios. Expertas advierten que estas agresiones vulneran sus derechos, debilitan la democracia y limitan la participación política femenina, demandando además a los partidos políticos mayor responsabilidad para evitar la instrumentalización de candidaturas y formar cuadros políticos con un enfoque integral y serio.
Violencia digital: La doble ofensiva que enfrentan dos diputadas suplentes, por su género y su edad
22 de septiembre de 2025
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La Coordinadora de la Mujer informó sobre cinco casos emblemáticos de violencia política contra candidatas en Bolivia durante las elecciones de 2025. Eva Copa Murga, alcaldesa de El Alto y excandidata presidencial, sufrió violencia digital que cosificó su cuerpo, expuso su vida íntima e incluyó llamados a dañarla, además de ataques racistas y misóginos.
Karla Robledo Guardia, excandidata a senadora suplente, enfrentó ataques que menospreciaban su preparación y vínculos familiares, lo que la llevó a renunciar. Toribia Lero Quispe, diputada plurinominal, fue deslegitimada con mensajes racistas y sexistas. Mariana Prado Noya, candidata a vicepresidenta, fue objeto de acoso con expresiones clasistas, misóginas y burlas basadas en estereotipos machistas. Susana Bejarano Auad, candidata a senadora, recibió insultos, descalificaciones y amenazas que implicaban violencia psicológica grave, además de ataques a su vida privada y profesional.
Estas agresiones buscaron excluir a las mujeres de la política y constituyen delitos según la ley boliviana.
Cinco mujeres candidatas enfrentan acoso y violencia política en la carrera electoral
13 de agosto de 2025
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Sin embargo, no todo es mala noticia, la nueva Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) marcará un hito histórico al contar con una mayoría femenina inédita, con el 52,4% de los escaños ocupados por mujeres. En el Senado, 21 de 36 curules son para legisladoras (58,3%) y en la Cámara de Diputados, 66 de 130 asientos están en manos femeninas (50,7%). Este avance consolida la paridad de género en ambas cámaras y posiciona a Bolivia como uno de los países con mayor representación política femenina, reflejando décadas de lucha por la inclusión y fortaleciendo la democracia con nuevas perspectivas y agendas más inclusivas.
Mayoría inédita de legisladoras en la gestión 2025-2030 refuerza el protagonismo político de las mujeres
05 de septiembre de 2025
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