La jornada electoral boliviana no solo estuvo marcada por una comprometida participación ciudadana, sino también por una oleada de desinformación. Tendencias como la promoción del voto nulo, la difusión de la idea de un posible fraude y el intento de sembrar incertidumbre sobre el proceso de votación fueron tácticas clave utilizadas para influir en la decisión de los bolivianos y bolivianas, que ahora deberán acudir a una histórica segunda vuelta para elegir a las futuras autoridades para el periodo 2025-2030.
No solo fue el “Día D”; las horas previas al domingo 17 de agosto, los bulos se intensificaron anticipando un complejo escenario para la jornada de votación. Contenidos falsos y engañosos buscaron incidir en el electorado arremetiendo principalmente contra la credibilidad del proceso y la imagen de algunos candidatos en contienda.
El Observatorio de Desinformación Electoral (ODE) de Bolivia Verifica, luego de un riguroso proceso de verificación, identificó varias tendencias desinformantes relacionadas con fraude e inestabilidad institucional, resultados a boca de urna, voto nulo, alianzas, candidatos y propuestas y habilitaciones e inhabilitaciones.
Aquí un resumen sobre la forma en que los desinformantes buscaron influir en la opinión de la ciudadanía: