Junio estuvo marcado por violencia, bloqueos y desinformación en Bolivia, con Cochabamba y Llallagua como focos de tensión. Sectores afines a Evo Morales exigieron su candidatura mientras el país afrontaba pérdidas por $us 1.500 millones. La desinformación no tardó en aparecer, apuntando a militares y policías tras los enfrentamientos que dejaron cuatro policías, un estudiante y un comunario muertos.
En este clima, Evo Morales volvió a ser presentado como candidato, pese a no estar habilitado ni contar con sigla registrada, instalando narrativas falsas en redes y medios. El Observatorio de Desinformación Electoral (ODE) analizó 48 contenidos, donde bulos con videos fuera de contexto y cadenas de WhatsApp buscaron polarizar y manipular percepciones.
A pesar de la crisis, la carrera electoral avanza con Samuel Doria Medina, Jorge Quiroga y Andrónico Rodríguez perfilados, aunque envueltos en campañas de desprestigio y bulos. Entre la incertidumbre y la crisis, la desinformación se convierte en un actor clave, mientras la verificación se mantiene firme para blindar la democracia.
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